Para resolver un problema de orden público la primera e indispensable condición es la de reconocer su existencia, y si el asunto es referente al tema de la Salud, hacerlo es éticamente indispensable. Hace unos días, un video difundido en las redes sociales captó al director de la Clínica del ISSSTE en Xalapa reconociendo ante derechohabientes las graves deficiencias en la prestación de servicios de salud en esa clínica, a la que reconoció absolutamente rebasada por la demanda pues, señaló, cuando se inauguró atendía a una población derechohabiente de 20 mil personas y ahora son casi 200 mil. Si ese director está aún en el cargo lo ignoramos, sin embargo, debe reconocerse su entereza para expresar una situación lamentable en el servicio del ISSSTE, y no solo en Xalapa porque el de Veracruz estando mejor equipado la enorme demanda lo mantiene totalmente rebasado. No es diferente a cuanto ocurre en el Seguro Social en donde ni los sistemas de aire acondicionado funcionan regularmente. Y si eso ocurre en instituciones del +ámbito paraestatal, venidos a menos por la reducción presupuestal al Sector Salud en los últimos seis años, lo que ocurre en los hospitales afiliados al IMSS-Bienestar es simplemente patético.
Así lo reconoce Valentín Herrera, secretario de Salud en la entidad, al reconocer que en materia de Salud Veracruz ocupa uno de los últimos lugares en la federación mexicana y mantiene elevados índices de desnutrición y diabetes. El sistema de salud veracruzano se integra de 60 hospitales y 804 Centros de Salud, dice el secretario, quien seguramente ya habrá recorrido la entidad para reconocer el ámbito de su responsabilidad. En su recorrido habrá encontrado un IMSS-Bienestar con infraestructura hospitalaria en condiciones lamentables, porque si el Hospital Civil de Xalapa, el Regional de Veracruz, la “Torre Pediátrica”, el Materno Infantil recién inaugurado en Coatzacoalcos, el CECAN y el Rafael Lucio son los medianamente mejor aspectados, el resto “está para llorar”. Habrá encontrado, como en el Hospital de Rio Blanco que en alguna época fue de lo mejor en la entidad, carencia de medicinas, falta de especialistas, necesidad de personal paramédico, y por si fuera poco, un ausentismo permanente. Una de las razones por las que el Hospital Rafael Lucio de Xalapa está saturado se debe al deficiente funcionamiento de los hospitales periféricos, pues pese a contar con personal médico, al menos en la nómina, son incapaces de atender hasta un parto y remiten a las parturientas a Xalapa. Este expediente de Salud es una de las asignaturas pendientes por mejorar en Veracruz, eso le corresponde a la gobernadora quien, al visitar al hospital del IMSS en Zongolica, si bien no es área de competencia estatal, aprovechó para conocer directamente las deficiencias que finalmente son el denominador común en la entidad. Así lo comprueba la presidenta Sheinbaum ahora que inauguró en Guerrero un hospital donde la población se queja de graves deficiencias. Igual ocurre con el hospital de Nautla de los primeros inaugurados por la presidenta, desabasto de medicinas, sin médicos especialistas. Ocho meses de gobierno estatal no bastan para mejorar los servicios de salud en la entidad, debe suponerse que ya se cuenta con un diagnóstico que permita un diseño presupuestal para el ejercicio siguiente, porque para este primer año el tiempo se consumió. Ramos Alor tendrá oportunidad de reivindicarse. |
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