SEGUN LA Real Academia Española, la ingratitud es definida como el olvido o desprecio de los beneficios recibidos, y es frecuentemente descrita como uno de los defectos más profundos del carácter humano. No en vano filósofos como Immanuel Kant la calificaron como la "esencia de la vileza", mientras que José Ortega y Gasset la consideró el error más grave del hombre. Y es que, a diferencia de un simple descuido, la ingratitud suele ser una omisión activa que genera una sensación de invisibilidad en quien da. Al entregar tiempo, esfuerzo o apoyo, se invierte una parte de uno mismo; por ello, la falta de reconocimiento transmite el mensaje de que lo ofrecido carece de valor. Esa actitud no solo daña el vínculo social, sino que puede provocar en el receptor sentimientos de decepción y resentimiento que suele darse, repetidamente, en el quehacer político, porque los políticos son, sin menoscabo de siglas, partidos o colores los seres más ingratos (por no decir traidores), de tal suerte que olvidan favores del pasado que los reincorporaron a la libertad, apoyos que les impulsaron en sus actuales quehaceres o, simplemente porque es su condición –como en la fábula del sapo y el escorpión-. Y es que la ingratitud suele nacer de la incapacidad de reconocer la necesidad de otros, a tal grado que quienes creen que todo lo que poseen es mérito exclusivo de su talento, suelen carecer de gratitud. En última instancia, como señala el refranero popular, "el ingrato escribe el bien en el agua y el mal en la piedra", recordándonos que la gratitud no es solo un acto de cortesía sino la base de una sociedad conectada y saludable. En ese contexto, la ingratitud es la dolorosa omisión del reconocimiento hacia quien ofrece bondad, tiempo o recursos, convirtiéndose en una profunda desilusión emocional que erosiona la confianza y las relaciones. Se considera uno de los vicios más despreciables y una forma de rebelión que, motivada por el orgullo o la imposibilidad de corresponder, ignora el valor del otro. Porque la ingratitud no se limita a no decir "gracias"; es la acción de ignorar o menospreciar el sacrificio ajeno, lo que genera desequilibrio y dolor en el benefactor. En muchos casos, proviene de una sensación de incapacidad para pagar la deuda moral o económica contraída, lo que lleva al ingrato a alejarse o incluso a conspirar contra quien le ayudó. Esto no es un ensayo sobre la ingratitud, sino la realidad que enfrenta actualmente el País, con políticos que desconocen a quienes les ayudaron en alguna parte de su vida, sumergiéndose en una burbuja de cristal en la que se auto perciben semidioses, intocables e invulnerables, y vaya que lo sabe Adán Augusto López Hernández, en el ámbito nacional, y Miguel Ángel Yunes Linares en el Estatal, amén de amigos que alguna vez creyeron en la gratitud de quienes ahora se encuentran en el poder, entre otros Fidel Herrera Beltrán cuyos alumnos o hijos putativos son ingratos por naturaleza. En ese sentido, la boca es solo el rio que lleva y trae caudales, algunos beneficiosos y otros, francamente pútridos.
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LOS RECORTES presupuestales a los Organismos Públicos Locales Electorales en 28 estados del País comprometen los preparativos de las elecciones locales y judiciales de 2027 y, para variar, entorpecen lo que podría ser la revocación de mandato en varios Estados del País donde el resultado ofrecido por los gobernantes ha sido nula, a tal grado que, muchos pugnan porque concluya de inmediato una gestión sexenal. No miente el Laboratorio Electoral think tank especializado en la materia, cuando argumenta que, año con año se repite el mismo patrón: se asignan menos recursos de los solicitados, y en el transcurso del año los consejeros electorales locales deben negociar con los gobiernos estatales ampliaciones para llegar a fin de año, lo que compromete su independencia. Según el reporte "Autonomía presupuestal de los OPLE”, pese a que la reforma de 2014 quitó a los gobernadores el control sobre los organismos electorales y la designación de los consejeros, estos encontraron como mecanismo de injerencias y presión la asignación de recursos económicos para el funcionamiento del órgano electoral. En ese sentido, limitar o negar el presupuesto a los OPLES y más recientemente al INE, se ha convertido en una herramienta de los congresos –al servicio del Gobernante en turno- para presionar a los institutos electorales y condicionarlos a su influencia política.
POR ELLO consejeras presidentas del organismo electoral de Puebla, Blanca Yazajara Cruz García, y de Veracruz, Marisol Delgadillo Morales, proponen fortalecer el federalismo electoral y la infraestructura local para que los OPLES preserven su capacidad operativa para la organización de las elecciones en los estados. Y es que, si bien la legislación de 2014 generó un modelo híbrido en el que OPLES e INE se coordinan, los organismos estatales tienen facultades específicas para las elecciones locales (entre otras las revocaciones de mandato) y requieren recursos. Por ello contra lo que se opine, no existe fundamento en el argumento de desaparecer los OPLE bajo la supuesta duplicidad de funciones, ya que la autoridad nacional y los organismos locales ejecutan actividades distintas. No es secreto que, para organizar elecciones locales en cada municipio, distrito local y entidad, los OPLES, por ejemplo, registran candidaturas en volúmenes muy superiores a la autoridad nacional, organizan debates, despliegan consejos distritales y municipales temporales, instalan bodegas electorales, diseñan y producen documentación y material electoral. También realizan cómputos en los comicios y asignan cargos por la vía de representación proporcional, además entregan constancias, tramitan los medios de impugnación, integran los expedientes respectivos, así como organizan elecciones por sistemas normativos y los mecanismos de participación ciudadana que las legislaciones locales mandatan, lo que requiere experiencia y conocimiento local, que es posible por la cercanía y el entendimiento de los contextos locales. Delgadillo Morales expone que los OPLES, a través de los convenios con el INE aportan recursos presupuestales para la debida coordinación de procesos concurrentes. “Nosotros, desde los estados, aportamos recursos para la instalación de mesas de casilla, material electoral y para el equipamiento de las mismas oficinas”, señaló al defender que los OPLES y exaltar que la operación es garantía de certeza, por lo que consideró que no se deben perder en la reforma electoral. Por ello, desaparecer los OPLEs como se pretende, seria acaso un beneficio para el Estado mexicano que desea manipular las elecciones a modo, y para los gobernantes cuyos gobernados desean destituirlos mediante la revocación de mandato.
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UN VERDADERO atraco cometen agentes de tránsito del municipio de Boca del Río, al reinstalar medidores de velocidad en el boulevard que conduce de aquel lugar al puerto de Veracruz. Los elementos de vialidad se esconden tras los árboles y de pronto salen y paran unidades bajo el argumento de que el chofer rebasó los límites, imponiéndoles multas de entre 3 mil y cuatro mil pesos, o simple y llanamente se llevan tu unidad al corralón, pero no en una grúa sino conducido por un uniformado, lo que en nada ayuda a los turistas que caen en redes del atraco. La pregunta es: ¿A dónde va a parar el dinero de las abultadas multas, quien o quienes se benefician? Vaya manera de atracar al prójimo, y todo por la ambición desmedida…OPINA carjesus30@hotmail.com
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