SIEMPRE, DESDE que surgieron a la luz como institutos políticos con registro, el PT y el Verde Ecologista de México han actuado como partidos aliados, satélites o parásitos, algo así como las rémoras que se alimentan de los desperdicios que van dejando los peces grandes. Y es que, históricamente, tanto el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como el Partido del Trabajo (PT) se han caracterizado por actuar como "satélites" de las fuerzas políticas dominantes en turno, incluyendo al PRI y al PAN, en aras de asegurar su supervivencia, obtener cargos y mantener su registro. Los detalles de la trayectoria de ambos son simples: el Partido Verde fue clave en la alianza que llevó a Vicente Fox Quesada, del PAN, a la Presidencia de la República en el año 2000. Posteriormente, se convirtió en un socio clave del PRI, acompañando a Enrique Peña Nieto en la elección de 2012 y durante su administración, y actualmente es un aliado principal de Morena, compitiendo en coalición en 2018 y 2024, caracterizándose por mantenerse cerca de los punteros en las encuestas, una estrategia pragmática que ha sostenido su existencia por décadas, mientras que el Partido del Trabajo (PT), aunque su ideología se autodefine de izquierda, ha colaborado pragmáticamente con diversos partidos como el PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano como una opción de colocar mandatarios estatales, aunque su mayor alianza reciente ha sido con Morena. En el año 2000 formó parte de la Alianza por México junto con el PRD y otros partidos para la contienda presidencial. En resumen, ambos partidos han demostrado una alta capacidad de adaptación y supeditación, aliándose con el PRI y PAN en el pasado, y ahora consolidándose como aliados de la "cuarta transformación" (Morena), y en ese tenor, tras pretender una rebeldía que no les queda, intentaron aponerse a la reforma electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum, para finalmente ser aplacados, vaya usted a saber bajo que amenazas, y en ese sentido, los legisladores federales del PT y del PVEM se comprometieron a respaldar la Reforma Electoral que la presidenta de México enviará al Congreso de la Unión en los próximos días. Uno de los primeros en salir a demostrar su apoyo fue, Alberto Anaya, líder nacional petista quien se reunió con la titular de la Secretaría de Gobernación (SG), Rosa Icela Rodríguez, y al salir –con la cola entre las piernas tras fuerte jalón de orejas- reiteró su compromiso de construir juntos la iniciativa en la materia y fortalecer la alianza con los institutos políticos que integran la Cuarta Transformación. Por su parte, a través de redes sociales, el legislador del PVEM, Manuel Velasco publicó un mensaje de adhesión a la presidenta Sheinbaum, acompañado de un par de fotografías donde aparece en actos públicos con la mandataria federal. “Por convicción, acompañamos a la doctora @claudiashein en su campaña presidencial, donde hizo historia siendo la primera mujer Presidenta de México y la más votada con 36 millones de votos. Reafirmamos nuestra alianza hacia su proyecto para que siga beneficiando al pueblo de México”, indicó el ex gobernador de Chiapas. Y uno se pregunta, ¿qué se puede esperar se semejantes rémoras o parásitos? Nada, ambos son capaces de vender lo más preciado con tal de seguir pegados a la ubre mediante las plurinominales que no desaparecerán.
PERO NO solo partidos, también, algunos sindicatos se han tornado serviles con tal de seguir pegados al poder, recogiendo las migajas que les arrojan desde la presidencia, y en ese sentido, el ex combativo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), antaño priista, luego panista, otra vez priista y ahora morenista, han notificado haber afiliado a Morena al 50 por ciento de sus agremiados. Como bien se sabe, de acuerdo a las cifras alegres del SNTE, el magisterio cuenta con 2 millones 500 mil sindicalizados, y de acuerdo con su dirigente, Alfonso Cepeda, ya están en el partido guinda 1 millón 250 mil. Lo dice con tal satisfacción que, en el anuncio estaría construyendo un cargo de elección popular ya sea en el 2027 o 2030 para el o su familia: “Y seguimos en esa ruta porque creemos que podemos aportar muchas más afiliaciones”, presume el, también, senador a la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde. Y esto ocurre no obstante que Morena criticó desde sus inicios el corporativismo, los sindicatos que antes eran brazo derecho del PRI pero, ahora, lo son de MoReNa que prefiere callar ya que son los que les ayudan a llenar las plazas. Y es que los estatutos del Movimiento de Regeneración Nacional prohíben la afiliación corporativa de la que hace gala el dirigente del SNTE: “La afiliación será individual, personal, libre y voluntaria, sin corporativismos de ninguna índole”, obliga el artículo 3 de su documento interno, aunque, también, la Ley General de Partidos Políticos en su artículo 3 prohíbe la afiliación corporativa: “Queda prohibida la intervención de organizaciones civiles, sociales o gremiales; organizaciones con objeto diferente a la creación de partidos, y cualquier forma de afiliación corporativa”. Pero como les conviene, Morena y el Sindicato han argumentado que no violentan la norma legal ni interna porque no obligan a los maestros a afiliarse, lo hacen de manera “pacífica”. Por lo pronto, esta semana que concluyó, el secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán –de quien se afirma que dejará ese puesto en los siguientes días-, informó que han entregado al INE 11 millones 50 mil 758 afiliaciones, las que serán revisadas por el organismo para determinar si cumplen con los requisitos y no fueron inscritas en otros padrones después que en Morena. Según el
informe del hijo del ex Presidente López Obrador, el 85 por ciento de los militantes de Morena son mayores de 30 años.
AHORA QUE, en MoReNa se aplica, también, la máxima jalisciense: “Jalisco nunca pierde, y cuando pierde, arrebata”, un dicho mexicano que significa que, si no se gana de forma legítima o "limpia", se recurre a la astucia, la fuerza o métodos menos ortodoxos para conseguir el objetivo, y eso es lo que está ocurriendo actualmente. Por ello, la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano y la del PRI, denuncian que alcaldes de ambos partidos son presionados para que opten por sumarse a las filas de Morena, y de esa manera engrosar el número de ayuntamientos que no pudieron obtener mediante el voto popular en las urnas. En ese sentido, Luis Carbonel de la Hoz, dirigente estatal de MC, expresa su respaldo a los 39 alcaldes que gobiernan bajo sus siglas, y asegura que la “ola de ataques y presiones” reflejan la fuerza que el partido proyecta hacia los próximos procesos electorales. Pero las denuncias de MC no son aisladas: el pasado miércoles el PRI denunció que los alcaldes han sido presuntamente amenazados desde el Congreso local, concretamente por el titular de la junta de coordinación política, Esteban Bautista Hernández, bajo el argumento de que si se pasan a las filas de Morena no tendrán problemas con sus cuentas públicas, además de tener la promesa de una rápida liberación de recursos y gestiones de infraestructura: pavimentaciones, caminos, drenajes o alumbrado, las que podrían ser retrasadas o bloqueadas si no muestran cercanía con el partido en el poder. Sin duda, actos que reflejan la desesperación de presumir con sombrero ajeno lo que no pudieron hacer en los pasados comicios, luego de la abrupta caída que tuvo el morenismo en las urnas, producto de sus propios yerros y soberbias. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com
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