Dónde quiera que la lucha por los derechos fundamentales se escenifique, es deber de todos los que anhelamos vivir en libertad, saludarla.
En esta ocasión la lucha por descombrar los caminos que conducen a formas de convivencia tiene lugar en el partido hegemónico, por lo que la batalla que libra Manuel Huerta, porque se le permita expresar su opinión sobre las decisiones, que como parte de ese colectivo lo involucran, no son irrelevantes y deben interesar al resto de las fuerzas políticas que en conjunto, por lo menos teóricamente, concurren a conformar la voluntad de la nación, aunque no fuera en el mismo grado que a sus correligionarios, porque su suerte depende, en buena parte, de que se restituya en esa confirmación el método de la discusión abierta y libre, para la toma de acuerdo y resoluciones.
No está por demás recordar que Rosa Luxemburgo, advirtió a Lenin, que sin derechos humanos, la Revolución obrera, iría al fracaso. Habermas mismo, invita a ver en los derechos individuales, no una conquista de la burguesía sino del desarrollo de la sociedad humana. Ni siquiera insinúa que el liberalismo, sea la estación final, pero , si, como el mismo Carlos Marx, afirmara: una etapa que despliega como nunca antes el desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso no defender la lucha por los derechos individuales, donde quiera que se libre, es abrirle las puertas al retroceso y a la barbarie.
Cuando hablo de Manuel Huerta, no puedo dejar de externar que no tengo ni una clase de comunicación con él, pero sus gritos contra el régimen chicharronero y de patrañas de Rocío Nahle, nos envuelve a todos los veracruzanos que todavía tenemos un poco de sensibilidad y de vergüenza.
Cuando los gobernantes van a tener en cuenta ese aforismo de Reyes Heroles, que dice que lo que resiste apoya, que mientras los halagos nos hunden en el pantano, es la crítica, en términos de crítica, no hay ni buena ni mala, la crítica consecuentemente siempre sirve, por lo menos, para pausar y ver que hay otras propuestas, que pueden llevarnos por mejores rutas.
No está mal partir de abstracciones como lo propone Althusser, pero no hace falta una visión estructuralista, partamos de validar nuestras visiones con la realidad, que no es otra que la de los actores sociales. Bajemos hacia ellos, sin teflon, aprendamos de ellos, no bajemos solo para tomarnos la foto o para , como lo alerta, el senador Huerta, para engañarlos con un acueducto o medicinas que nunca llegan.
Con acierto dice Bobbio, que no es el consenso sino el disenso lo que define y caracteriza a las democracias. El agua estancada se pudre, para evitar que se descomponga debe circular, debe fluir. Una masa inerte no puede ir a otra parte que al matadero. Una masa que no toma parte en la discusión y decisión de las normas que la rigen pierde su libertad porque obedece a otros, para que sea verdaderamente libre debe de obedecer a normas que ella consienta y que sean universales, no facciosas.
Manuel Huerta, sabe muy bien que esas encuestas por encargo que le dan a sus autoridades el 80 por ciento de aceptación y que las cifras oficiales que por un lado dicen que bajó la pobreza y que por otro lado la OCDE , muestre que en los últimos 10 años aumentó la pobreza, lleva a Morena, a un seguro rechazo social, y, que la única forma de mantenerse en el poder, es enfrentando la realidad, porque como reiteradamente se dice: ventilar los problemas es comenzar a resolverlos.
El que se haya intentado reventar, el día de ayer, el informe del senador Huerta, con viles porros, exhibe el pánico que produce al interior de Morena, una voz disidente, disidente no de Morena, disidente de quien resultó gobernardora en unas elecciones controladas y manipuladas . Ya pueden imaginar los escuadrones que próximamente serán envíados contra los disidentes externos. Ahora pueden explicarse que Movimiento Ciudadano abriera campaña en el puerto linchando a los enemigos de Nahle, que no obstante su nulidad como política, sintiéndose su inventora, le prestó candidatos al partido naranja, con el riesgo de que se le salgan de control y ya fuera, por lo menos los votantes, nunca más quieran ser morenistas.
El pecado de Huerta es precisamente alertarte que ha conformado un gabinete de gente ligada a élites económicas y que nada saben de política, y por si fuera poco, poner su imagen en chayoteros de la peor calaña, sin un gramo de credibilidad y abominables.
Es una obviedad, que Huerta, lo piense o no, es una opción, ante el escandaloso fracaso de Rocío Nahle, al frente del gobierno de Veracruz, donde todos sabemos que está,por la razones que diera AMLO: por ser una corcholata, o, mejor dicho, una tapadera, cuyo reemplazo, entre más se tarde, más costoso será para Morena.
Por lo pronto, la verdadera oposición: el PRI y el PAN, deben tomar sus precauciones, para que en sus próximos actos, no tengan éxito los porros del gobierno. |
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