Por Inocencio Yáñez Vicencio.
Eso es lo que no entiende Rocío Nahle, que es una servidora pública, que es una servidora de todos. Que es ella la que está para servirnos a nosotros y no nosotros a ella. Al favorecerle el fallo de unos votos contados por un órgano manipulado por Morena y ratificado por un tribunal que también controlan, se le dió la gubernatura de Veracruz, no para que haga lo que quiera sino lo que establece la Constitución. En una sociedad organizada constitucionalmente las funciones no vienen de la aclamación en la plaza pública, vienen de la Ley. Siendo el poder político una relación social, se organiza institucionalmente y ese andamiaje estatal refleja la correlación de fuerzas. Lo que digo es que el poder no tiene asiento, es una relación social que se expresa en leyes e instituciones. Nuestra máxima norma expresa que se puede cambiar y como. De acuerdo a la letra y al espíritu de nuestra Constitución la parte orgánica y la parte dogmática corresponde alterarla a un Constituyente, que no es cualquier órgano por el simple rótulo sino una asamblea compuesta de representantes electos especialmente para el caso, porque la voluntad originaría no la puede alterar ningún órgano derivado o secundario. Esto es así porque no puede haber Constitución sin división de poderes y reconocimiento y garantía de derechos individuales. Por eso las mayoría calificadas pueden meterle manos a todo menos modificar sustancialmente las dos partes sin las cuales no hay Constitución.
En México nos quedamos sin Constitución desde el momento que Morena borró la supremacía Constitucional al prohibir que la SCJN, tenga facultades para invalidar una resolución calificada del Congreso de la Unión que pase sobre las reglas procesales que tiene que cumplir y/o su contenido, llegando al absurdo de que eso es supremacía constitucional, que el órgano encargado de velar por la Constitución, no pueda enmendarle la plana al Poder Legislativo, alegando que atenta contra la soberanía, cuando son los diputados y senadores los violan la soberanía, al no respetar la división entre el poder constituyente y los poderes ordinarios. Mienten los morenistas al afirmar que el poder judicial invade funciones legislativas, mienten porque el Judicial no legisla, corrige y cuando interpreta y emite jurisprudencia, es porque la ley es general, pero su aplicación es específica. Se asombrarian estos señores si vieran cuantas investigaciónes y obras escritas hacen referencia en España, a su jurisprudencia. Aquí en Xalapa, escuché decir al ex titular del Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado, Jaime Cárdenas Gracia, que muchas reformas se evitarían por la vía de la interpretación. Si, había que la vigilancia de nuestra Constitución, por ejemplo, evitar que la SCJN, en un momento dado, fuera juez y parte en un conflicto de órganos. Quitarle la facultad del Titular del Poder Ejecutivo de proponer Ministros y democratizar la votación del pleno. Pero lo que Morena ha hecho no es para mejorar la justicia, lo ha hecho para que la venganza sustituta a la justicia.
Lo que verdaderamente ha hecho Morena es tomar lo peor de la dictadura de Porfirio Díaz: Enviar al museo la Constitución de 1857, hacer de las elecciones una simulación, establecer un gobierno personal, utilizar el poder para enriquecer su familia, perseguir a sus adversarios, silenciar a sus críticos, anular el federalismo y, sobre todo, someterse a los designios de los Estados Unidos.
Por lo menos Porfirio Díaz, hizo obra pública, se preocupó por una educación mínima y elitista, y, algo totalmente diferente a los morenos, incorporó a personas muy calificadas a su administración.
No señores. Poder y autoridad no son lo mismo. Cuando el Poder no respeta la Ley Fundamental, cuando en lugar hacer cumplir la ley, criminaliza a las víctimas, cuando muestra que no conoce ni la tierra que pisa, cuando les impone unas tarifas a los taxistas y luego les deja hacer lo que se les antoja, cuando se dedica a hacer campaña por Polo Deschamps, cuando en plena campaña declara que todos los partidos menos el suyo postulan candidatos ligados al crímen, cuando deja que los cárteles tomen cada vez más plazas... la autoridad se baja y para ocultarlo, tiene que contratar encuestas por encargo y chayoteros de la peor calaña, repugnantes y nauseabundos, que por unas limosnas son capaces de difamar hasta a Irma Hernández Cruz, después de haber sido ejecutada por el crímen organizado.
Hoy todos sabemos, por ella misma, que Rocío Nahle, vino por seis años, pero lo que ella debe saber es que fue contratada para trabajar, cuya primera responsabilidad es abrir la Constitución y darse cuenta lo que ese documento que es ley, pero también programa y que la primera tarea que tiene es realizar el derecho, que no viene ni de la fuerza, ni de la naturaleza ni de ninguna voluntad divina. Nuestro derecho no es otro que la voluntad general, es lo que directa o indirectamente se ha dado nuestro pueblo para organizar el poder, su interrelación y su relación con los ciudadanos y la relación entre éstos. La primera función que tiene un Estado es darle protección a los ciudadanos y a sus bienes y la verdad, Rocío, es que usted no cumple ni con la primera y máxima función del Estado. Que quede bien claro. Eso quiere decir que Veracruz se ha convertido en un campo de guerra, porque no hay prevención del delito y su persecusión es tan nula que alienta el crimen.
Estoy consciente que deslindar responsabilidades no es un asunto de poses académicas sino de utilizar las teorías para comprender mejor la crisis que vivimos tomar nuestro lugar en la defensa de la República, sin hacer concesiones a quiénes hoy destruyen las instituciones democráticas y saquean impunemente el patrimonio de la nación. |
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