José Miguel Cobián
Estoy convencido de que el show de medio tiempo de la NFL fue un enorme ejercicio de mercadotecnia, en el cual participó hasta el propio presidente Trump, con el fin de lograr mayor audiencia, y distraer la atención de lo que verdaderamente importa, pues el impacto de ¨el amor¨ entre todos los americanos, y allí menciona a todos los países de América y la carabina de Ambrosio sirven para lo mismo. (Para nada y para pura chingada)
Los jóvenes que siguen al conejo, no formaban parte del mercado de la NFL. Ya los atrajeron, pero también atrajeron a todo el mercado hispanoamericano que gracias a los gringos se identifica como latino. Como si la música de Puerto Rico tuviera mucho que ver con la de Chile, o Argentina o México. Hoy, esos jóvenes y los latinos ya miran con simpatía a la NFL. Y México es la punta de lanza de esta estrategia de mercadeo, con partidos de la liga en su propio suelo.
La iglesia es el mejor ejemplo de que cuando algo se prohíbe o critica, automáticamente se promueve, y Trump que es un experto mercadólogo, lo sabe mejor que nadie. Así, que hoy el mundo está distraído hablando de lo que dijo a Trump el tal Benito, y el objetivo múltiple se logró.
Cada país de lo que se autodenomina Latinoamérica tiene una historia enorme de logros y triunfos. México es un país que durante el virreinato, fue el centro económico del mundo entero. Y sin embargo, todos los países latinos o mejor dicho hispanos de américa, reflejan en su historia patria, la vocación del perdedor, del sometido, del sufrido y fracasado, que es incapaz de superarse, pues trae la marca histórica de la derrota en su corazón.
Por alguna extraña razón, así hemos sido educados. Me centraré en México por ser lo más conocido de mis cuatro lectores. En lugar de celebrar la gran victoria tlaxcalteca sobre los mexicas, y la liberación de ese yugo que tenía sometidos a tribus desde el pacífico hasta el golfo, incluso los habitantes de zonas que pagaron con sangre el tributo a Tenochtilán, nos contamos que 800 españoles lograron vencer a un imperio de cientos de miles de habitantes.
La derrota y la vergüenza de ser derrotados por un puñado, se instala en las mentes desde la primaria. Así diseñaron los ingleses cada historia patria, a partir de su apoyo a la destrucción del imperio español y la independencia de los países de América, que iniciaron su decadencia a partir de dicha independencia acorde al plan anglosajón, aprovechando las ambiciones y lo apátrida de los criollos en el poder.
Hoy, 500 años después, seguimos pensando que esos que construyeron la primera gramática de lengua Nahua, las catedrales, hospitales, escuelas, ciudades coloniales, vías de comunicación, palacios, etc., eran nuestros enemigos. En lugar de darnos cuenta de que eran nuestros antepasados y deberíamos estar orgullosos de ellos y de su herencia.
Los purépechas jamás fueron conquistados por Tenochtitlán. Hoy en Michoacán sienten la derrota del enemigo histórico de sus ancestros como propia. ¡Es ridículo! Incluso achacamos la mortandad a un acto deliberado, cuando en realidad fue parte del proceso de integración. Mientras los europeos tenían milenios domesticando animales de granja, que a su vez transmitían enfermedades a humanos. En América no había esa inmunidad natural obtenida por los supervivientes. Era inevitable que al fusionarse las civilizaciones, murieran por enfermedad millones. Tal como sucedió con cada contacto entre pueblos distintos en Europa y Asia. Las grandes epidemias son la prueba.
Pero a los mexicanos nos enseñaron a hacernos la víctima, en lugar de hacernos responsables de nuestros actos. Pongo un ejemplo extremo. Imagina un país que no tiene control de sus fronteras. Un país en el cuál sus habitantes son tan cobardes y traicioneros, que por unos pesos permiten el tráfico de drogas, armas y cualquier sustancia dañina para sus compatriotas. Eso es México. Los precursores de fentanilo que llegan, todas las drogas naturales que aquí no se producen, pasan por las fronteras mal protegidas y peor vigiladas, pero siempre pagando una cuota de corrupción.
Ah, pero eso, la culpa de que los grupos criminales tengan armas de primer nivel, es de los extranjeros. Jamás asumimos que la marina, el ejército y el servicio civil de aduanas están podridos hasta la médula, y mucho menos queremos mover un dedo para limpiar toda la pus. Igual pueden entrar miles de millones de litros de gasolina y diésel, negocio del presidente de la república y su familia, que tampoco nos atrevemos siquiera a criticarlo.
Como la mentalidad es de sumiso y fracasado, no nos atrevemos ni siquiera a mencionar los nexos de los gobernantes en turno con el crimen organizado. He visto personajes presumiendo de ser líderes de grupos de oposición, temerosos de dar su nombre, porque alguien les puede llamar, asustarlos y hacer que defequen en su ropa interior de miedo. Eso explica parte del fracaso de la oposición en este país. Inventamos pretextos para no dar la cara. O preocupa el ego, la presunción, la posición social, la aprobación entre otros pares igual de inútiles que el que acabo de mencionar, lo único que no importa es enfrentar la realidad y comenzar a cambiarla.
Veo a los norteamericanos protestar por un par de errores de dos agentes de ICE, salen a las calles, enfrentan a sus adversarios políticos, muestran su unión, generan redes sociales de aviso y de protección mutua, se suman una y otra vez a protestas pacíficas, salen todos los días, en medio de la lluvia y del frío, a defender lo que creen que es correcto. Y me genera admiración y respeto por esas personas que defienden sus ideales a capa y espada.
En México veo en redes sociales gran indignación por lo que ud quiera. Hoy por la reforma electoral, pero no se atreven a salir a la calle, y si salen, lo hacen una vez y ya. Ya cumplieron. No salen todos los días no se expresan públicamente, se justifican con un miedo a lo que no existe. La mejor prueba de que no pasa nada, y de que todavía nos podemos expresar libremente es este artículo y muchos anteriores. Y esta prueba y la que muestran otros pocos de mexicanos expresando lo que piensan con valor y de frente, es lo que también confirma que la oposición en México es cobarde y pusilánime.
¿Narco estado? ¿Narco gobierno? Escuche ud a Lorte, a Chumel, a Brozo, a Ciro, a Joaquín, a Marín, y a miles de voces femeninas que todos los días escriben, dan sus nombres y opiniones a la luz del día. No se justifique detrás de miedos injustificables que solo usa como pretexto para no enfrentar como patriota una realidad que no le gusta, pero que en su infinita comodidad de pequeño burgues opositor no se atreve a enfrentar para modificar. Mejor esperar que ¨otros¨ nos resuelvan el problema. Los americanos, Trump, la virgencita a la que le pedimos inútilmente que proteja a México, o hagamos cadenas de oración, mientras sufrimos una realidad de la que somos responsables, por cobardes, por pusilánimes, por agachados, pero sobre todo, por comodinos y flojos.
Mejor que me maten un hijo, a exigir seguridad. Ese es el tamaño del mexicano y del latino en general.
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