Estimados futuros alcaldes. Supongo que ya tienen en su lista a los directores principales, incluyendo al de Obras Públicas y al futuro tesorero. Es momento de ponerlos a trabajar. Si también el municipio administra el organismo que surte de agua potable, también ya deben tenerlo.
Los tres funcionarios tienen que estar listos para lo que se avecina. El tesorero para conocer a detalle y tener listo el cobro de predial, así como los contactos con los bancos que van a llevar las cuentas del municipio y el notario que dará fe del cambio de representante legal (síndico) así como del nombramiento del tesorero y el documento que identifique al nuevo alcalde como tal.
El de Obras Públicas ya debe de tener un censo del municipio. Particularmente de baches y cualquier mobiliario urbano en malas condiciones. Junto con el de alumbrado público, debe recorrer el municipio para identificar fallas en el pavimento y banquetas, así como focos fundidos.
El de agua potable, deberá ya conocer cómo se cobra, cuál es el organigrama, y sobre todo, el mapa de fuentes de abastecimiento de agua y válvulas que controlan el flujo en el municipio, así como el censo de plantas de tratamiento, ya sean del municipio o de particulares, para revisarlas apenas entre en funciones.
Los nuevos alcaldes entran con mucha emoción a su cargo, pero entrando se dan cuenta de su primer grave error: El mes de Septiembre previo a su toma de posesión era fundamental para no perder un año en sus proyectos. Todos los municipios deberían llevar a la cámara de diputados los proyectos ejecutivos de las obras que quieran realizar el primer año con fondos federales. Estos proyectos deben obtener el visto bueno de la comisión correspondiente en la cámara de diputados, la secretaría del ramo y la secretaría de hacienda, para poder ser incluidos en el presupuesto de egresos de 2026.
Si los nuevos alcaldes no llevan esos proyectos para ser incluidos en el presupuesto federal del próximo año, y los alcaldes salientes tampoco meten ningún proyecto, los municipios se quedarán sin apoyo federal para obras, más allá de los que automáticamente manda la federación, que no son grandes cantidades de recursos.
Quedan pocos días para iniciar el cabildeo de lo que quieran hacer en su primer año de gobierno. Y si no hacen nada, ese primer año nadarán de muertito, planeando que van a hacer en los otros dos años de pleno poder o en el de salida. La ignorancia y flojera de los alcaldes entrantes provoca que se pierdan años valiosos para sus municipios y sus gobernados.
Otro punto importantísimo es el presupuesto del año 2026. Recordemos que quién lo elabora es el ayuntamiento saliente. Y por ley, el ayuntamiento entrante lo puede modificar en sus primeros días de gobierno. Lo ideal es que el ayuntamiento saliente y el entrante se pongan de acuerdo sobre las cifras que habrá de llevar dicho presupuesto. Pero ya sabemos que la mayoría de los salientes están peleados con los entrantes. Así que podemos considerar que esa posibilidad es nula.
La siguiente opción que tiene el alcalde entrante, es ponerse en contacto con el titular de la comisión en congreso del estado, para enterarse anticipadamente de lo que envió el ayuntamiento saliente. Así, cuando menos podrá negociar con los diputados locales una modificación previa a su entrada al poder, o en el peor de los casos, tener lista la modificación del presupuesto, para los primeros días de su propio gobierno.
El meter una corrección al presupuesto de un ayuntamiento no implica que el congreso lo apruebe automáticamente, se tiene que cabildear, creando amistades y buenas relaciones con los principales diputados del congreso. Si no hay esas buenas relaciones, simplemente su modificación pasará a ser la última de la lista, y cuando lleguen a ella puede ser demasiado tarde para modificar el presupuesto de su primer año de gobierno.
Hay programas federales a los que se puede acceder. Algunas paraestatales y dependencias tienen presupuesto para aplicarlo en necesidades específicas de la población. Los nuevos alcaldes deben de contar con la asesoría adecuada, o cuando menos, con una persona que investigue en cada dependencia a que programa federal podrían acceder sin necesidad de gastar un solo peso del presupuesto municipal. Los pueden encontrar en los presupuestos de egresos del año 2025, y esperar que se repliquen en el año 2026. Pero, lo primero es conocer estos programas, las reglas de operación, y a las personas que local o regionalmente los llevan a cabo. Para que una vez iniciado su gobierno puedan traer esos recursos a sus respectivos municipios.
Llegar a ser alcalde no es nada más sentirse dueño del municipio. Implica también estar en permanente contacto con los ciudadanos y con los funcionarios públicos que pueden traer recursos al municipio. La labor del presidente municipal implica mucha relación pública, con los tres niveles de gobierno.
Recuerdo una buena estrategia de un alcalde cordobés Tomás Ríos, que estableció grupos de whats app por colonia. Algunos los atendía él mismo, de la gente más importante o más problemática del municipio, y el resto los repartió entre sus funcionarios más allegados, con el fin de que hubiera un canal de comunicación directo entre el gobierno del municipio y sus gobernados. Hoy ya pueden crear o contratar aplicaciones que permitan una atención rápida a los ciudadanos. Si no se atienden los problemas de origen, resulta que hasta los enanos crecen y se convierten en problemas más grandes y menos manejables.
En cuanto a la seguridad, a sabiendas de cómo anda el estado de Veracruz, cada alcalde debe de tener una idea clara de cómo va a enfrentar ese problema, pues es obligación del municipio proporcionar seguridad a sus gobernados. Cada caso es diferente, y en todos los casos, las cosas pueden salir muy mal…. O muy bien.
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