El discurso pronunciado por la presidenta el pasado domingo en el Monumento a la Revolución, y la iniciativa para incluir en el texto constitucional mexicano la figura del “injerencismo extranjero” en materia electoral, están estrechamente vinculados con la preocupación prevaleciente en MORENA de no obtener resultados favorables. En el próximo proceso electoral por se renovará la Cámara federal de diputados, se elegirán 12 gubernaturas, 31 Congresos locales y más de mil quinientas alcaldías. Hasta hace algunos meses pocos ponían en duda la fortaleza político electoral de MORENA como partido dominante, tal percepción ha sufrido una sensible mudanza después de la solicitud formulada por juzgados estadunidenses para que el gobierno de México extradite al gobernador de Sinaloa y nueve funcionarios de su gobierno, por cierto, dos de ellos ya están siendo juzgados allá. La resistencia del gobierno mexicano para cumplir ese pedimento estadunidense lo ha obligado a adoptar un discurso inusitadamente hostil hacia su principal socio comercial, justamente cuando se llevan a cabo las platicas de revisión del Tratado Comercial. Sin duda, ese expediente de extradición ha impactado severamente en el centro del poder mexicano y de su partido, razones no faltan.
La experiencia histórica de los países de Latinoamérica registra episodios acerca de la forma en cómo la Agencia Central de Inteligencia (CIA) maniobra para desestabilizar a gobiernos poco afines, en Chile de Allende, Argentina, Venezuela, Guatemala, Honduras, Ecuador, entre otros países se han registrado casos muy específicos de esa malévola intervención, de allí la preocupación del gobierno de México, no necesariamente por un proceso de desestabilización, sino porque en la lista de potenciales extraditables figuran distinguidos militantes del partido en el gobierno. A Chávez lo dejaron correr, vigilaron de cerca a Maduro porque Venezuela no es su colindante, pero los más de 3000 kilómetros de frontera con México añaden un plus a la atención sobre cuanto ocurre de este lado, es asunto de seguridad nacional, de allí su interés por combatir la sutil arma usada en su contra: la droga mortal utilizada para socavar su tejido social. Por esa impronta hasta hace algunos meses en MORENA no contemplaban al gobierno estadunidense como un factor que interfiriera en su permanencia en el poder más allá de 2030. Sin embargo, ahora se presenta como factor de riesgo electoral, como un elemento disruptivo en contra del proyecto hegemónico de MORENA. Por lo pronto, en Sinaloa y Michoacán las circunstancias se han tornado difíciles para el partido gobernante, al menos, la ratificación del triunfo ya no será en automático, queda a cargo de la oposición acompañar a esas circunstancias para actuar en consecuencia, en alianza, porque cada uno por su lado, PRI, PAN, MC, aunque lo presuman, no pintan. |
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