En la Revolución Francesa, cuando la plebe adquirió poder político se introdujo en el movimiento revolucionario de Francia al grado de interpretar un papel central durante el periodo revolucionario conocido como el Terror, cuando al frente del Comité de Salvación Pública estaba Robespierre, quien de inicio fue diputado representando al Tercer Estado, o sea, al pueblo. ¿Qué es el Tercer Estado? ¿Nada, ¿qué quiere ser? Todo, había escrito Sieyès. En los inicios de la lucha revolucionaria francesa Robespierre se manifestó abiertamente contra la pena de muerte, pero ya en el poder la institucionalizó como mecanismo de depuración contra sus adversarios. En ese torbellino, para impulsar su proyecto revolucionario, Robespierre temiendo ser desplazado de su sitial de dirigente político, se deshizo de Marat y de Danton, dos de los grandes impulsores del movimiento revolucionario y los llevó a la guillotina. A su vez, con el recrudecimiento del mando autoritario de Robespierre, los diputados y funcionarios públicos (Fouché, entre ellos) comenzaron a temer a convertirse en nuevas víctimas complotaron para deshacerse de Robespierre a quien aprehendieron y guillotinaron.
Robespierre escribió “La Teoría del gobierno revolucionario”, cuyo ideario postulaba: “El principio del gobierno constitucional es conservar la República; la del gobierno revolucionario es fundarla. El gobierno constitucional se ocupa principalmente de la libertad civil; y el gobierno revolucionario de la libertad pública. Bajo el régimen constitucional es suficiente con proteger a los individuos de los abusos del poder público; bajo el régimen revolucionario, el propio poder público está obligado a defenderse contra todas las facciones que le ataquen. El gobierno revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte”. Nada nuevo bajo el sol, según los tiempos y las circunstancias. |
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