Una de las proclamas más recurrentes en el discurso antineoliberal de López Obrador se refería al “mediocre” crecimiento de 2 por ciento de la economía mexicana, para subrayar su crítica en 2018 durante su campaña política ofreció que en su gobierno creceríamos a un ritmo del 4 por ciento, y ya en 2024 hasta en 6 por ciento. Para no variar, nada de eso cumplió, por el contrario, durante ese aciago sexenio este país no alcanzó un crecimiento promedio del 1 por ciento. Lo peor estriba en que para este año, ya en el gobierno del segundo piso de la cuartaT, la economía mexicana permanece estancada pues no da signos de crecimiento. Según el pronóstico de los especialistas para 2025 México crecerá un 0.6 por ciento, mientras que Venezuela estima un crecimiento de 6 por ciento, Paraguay 4.5 por ciento y Argentina 4.3 por ciento. Bolivia acompaña a México con un pírrico 1.0 por ciento. El pronóstico del Banco de México de nuestra economía para 2026 es de 1.4 por ciento, mientras que el Fondo Monetario lo estima en 1.5 por ciento. La CEPAL se muestra menos optimista y pronostica un crecimiento del 1.3 por ciento.
Entre las causas de ese bajo crecimiento de la economía nacional está la incertidumbre y expectativas generadas por la imposición de aranceles y el reacomodo global de la economía. Pero también encuentra causas en la reforma al Poder Judicial y la proyectada reforma electoral, y no se duda del impacto negativo que tuvo entre los inversionistas la desaparición de órganos autónomos y la forma en cómo se concedió al partido oficial una mayoría absoluta en el Congreso General. Pero otra causa de no menor importancia es la alicaída inversión del capital privado en este país. Desde el gobierno, se oye la preocupada voz del diputado Alfonso Ramírez Cuellar convocando a una alianza entre el gobierno y el sector privado para incentivar la inversión pues, dice, durante el primer trimestre del año en curso hubo una contracción de la inversión de -4.0 por ciento trimestral y el anual del -6.8 por ciento, es decir, una disminución de 1.8 puntos porcentuales respecto al 2024. Ramírez Cuellar clama por inversión privada pues es el motor de la economía, sin embargo, también sugiere utilizar fondos de la Banca y de las Afores, en un contrasentido a su llamado a la inversión privada. Y mientras nuestra economía padece reumatismo, este día atracará en Coatzacoalcos el buque petrolero Ocean Mariner, utilizado para transportar petróleo a la isla caribeña, porque como ya se sabe, Gasolina Bienestar regala ¿o vende? a Cuba, a la que ya ha enviado por lo menos el equivalente a tres mil millones de dólares. He allí la cuestión, «candil de la calle…» |
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