Mientras el expresidente Andrés Manuel López Obrador le recetaba al pueblo “frijoles con gorgojos” y presumía de su austera vida republicana, su hijo Jesús Ernesto se daba el lujo de devorar filetes de res con oro como si fuera el heredero de un zar. En redes sociales circulan las fotos de Jesús Ernesto, el hijo menor de López Obrador. En las fotos se ve que ya casi le llega la circunferencia de la panza a la medida de Agustín Carstens, el funcionario foxista del que se burlaba López Obrador. Jesús Ernesto visitó el restaurante que el chef Salt Bae abrió en México; un restaurante en el que se sirven filetes de res con oro y cortes de más de 4 mil pesos. Pues el pequeño Jesús Ernesto se comió unos cuantos filetitos de res envueltos en capitas de oro de 14 kilates. Para el “baby” lo mejor”. Porque, claro, para los chairos siempre sobran las sobras y los insectos proteinados; mientras que para la dinastía de Palacio, solo lo mejor: carne premium decorada con láminas de oro comestible. Nada más refinado que predicar miseria desde el púlpito y vivir como jeque en la intimidad. El pueblo aprieta el cinturón hasta asfixiarse, y los López comen oro. Esa es la verdadera transformación del “no me gusta el lujo” a “el lujo me queda de maravilla, pero solo a mí y a los míos”. ¡Qué ejemplo de humildad, caray! Es seguro que con esa dieta Jesús Ernesto se pondrá más panzón, pero en una de esas con esa dieta hasta la panza le brilla.
Marco Antonio Almanza ya se iba a entregar en Tijuana a las autoridades de EEUU. pero recibió una llamada de su esposa; si se entregaba ella y sus hijos sufrirían las represalias
No estamos enterados del plan que tiene el gobierno de Claudia Sheinbaum para zafarse del embrollo en el que Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia, los metió. Acusado el gobernador y 9 de sus colaboradores cercanos de coludirse con el cártel de Los Chapitos, el gobierno de Trump exige que se los manden para que sean juzgados en Nueva York. Marco Antonio Almanza, fiscal de investigación y Dámaso Castro, vicefiscal del estado, serían los chivos expiatorios. A estos dos los entregarán para exonerar al gobernador Rocha, al senador Inzunza y al alcalde Gámez Mendivil. Almanza se dio cuenta de ello y por eso tomó rumbo a Tijuana para entregarse y ser testigo cooperante. Señala el periodista Carlos Loret de Mola en El Universal: “Cuando estaba camino a Tijuana para entregarse en la frontera a las autoridades de Estados Unidos que lo acusan de colaborar con el cártel de Los Chapitos, Marco Antonio Almanza recibió una llamada telefónica. Era su pareja. Lo que le dijo en esa llamada le hizo darse la media vuelta y emprender el regreso a Sinaloa, según fuentes de primer nivel con acceso a esta información”. ¿Qué le dijo la esposa? Le dijo que si se entregaba, ella y sus hijos sufrirían las represalias. Así la actual mafia del poder, dispuesta a quitar vidas con tal de proteger a los suyos.
El sargazo está acabando con la Riviera Maya. Nadie hizo nada a tiempo, ni autoridades municipales ni hoteleros. Ahora todos lloran y se lamentan
Según cálculos entre 2018 y 2022, los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, reportaron más de 577 millones de pesos en estrategias contra el sargazo en Quintana Roo, pero la mayor parte de la ejecución en Playa del Carmen recae en el municipio y SEMAR. Algunos medios han criticado que los recursos destinados para la limpieza de playas se han manejado con opacidad. Por ejemplo, hay un impuesto turístico para los hoteles, los cuáles erogan entre 20 y 28 pesos por noche por habitación para el programa de Derecho de Saneamiento Ambiental. El caso es que en los últimos años el sargazo, un fenómeno natural que se ha agravado por el calentamiento global, ha invadido, cada año con más fuerza, las playas de la Riviera Maya, empezando por Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Tulum. Los hoteleros hacen muy poco, pues piensan que la limpieza de las playas es obligación del gobierno municipal, asimismo, el gobierno municipal le echa la bolita al gobierno estatal, estos a su vez le avientan la responsabilidad a la Secretaría de Marina que, sin recursos suficientes, hace lo que puede, y el caso es que puede muy poco. La alerta ha sido lanzada desde hace años, y todos esperan a que el sargazo desaparezca por sí solo. ¿Qué van a hacer? La experiencia en otros países, como República Dominicana, muestra que la recolección del sargazo en alta mar es la más efectiva. Pero para ello se requiere que compren barcos sargaceros. El problema es que en Quintana Roo, el dinero lo ocupan para engordar su caja chica.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra
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