Al Dr. Valentín Herrera le echaron la culpa de todo lo que pasaba en la Secretaría de Salud; hasta lo acusaron de los bonos de Chedraui que, según se comprobó, fue cosa del secretario de Finanzas y el administrador de SESVER. Valentín Herrera, un doctor con mucho prestigio y más dignidad, no soportó que lo hicieran pasar como “chivo expiatorio” y por ello renunció al cargo. ¿Pensó usted que con esto se iban a solucionar los problemas en Salud? ¡Para nada! Los problemas se han agravado de tal manera que en todo el estado de Veracruz trabajadores del Sector Salud salieron a manifestarse. Reclaman que nadie les hace caso, ni la gobernadora Rocío Nahle, ni la secretaria de Salud, Mariela Hernández García y mucho menos la jefa de Recursos Humanos, Marcela Pozos; de hecho exigen la destitución de la señora Pozos. Una de las peticiones que más reclaman es el abastecimiento de insumos, medicinas y equipo médico para poder atender a la población. Y es que por más que el gordo Ramos Alor jure y perjure que hay abasto de medicinas, el caso es que los pacientes a veces tienen que poner la jeringa, el antibiótico y hasta el agua destilada para la aplicación de una inyección. A esto sume que hay pagos y bonos pendientes desde el mes de diciembre, cuando en enero de 2026 la gobernadora salió a decir que ya todo estaba cubierto, que ya no se debía nada a los trabajadores de Salud.
No tenía ningún trato con la occisa, pero como es de Morena se puede cambiar el nombre para reclamar su herencia. Tal es el caso de Mónica Caballero
Mónica Caballero, conocida durante décadas como hija de Edmundo Caballero Barragán, es actualmente la dirigente estatal de Morena en Puebla bajo el nombre de Olga Lucía Romero Garci-Crespo. En 2015, seis años después del fallecimiento de la empresaria avícola Socorro Romero Sánchez, fallecida en 2009 sin hijos directos, promovió un cambio legal de nombre y apellidos. Alegó que su padre biológico era Francisco Romero Bringas, sobrino de Socorro y hermano de Estela Romero Bringas, lo que le permitió adoptar el apellido Romero y sumarse a un juicio intestamentario por la herencia del emporio avícola SRS, principalmente granjas y bienes en Tehuacán, Puebla, valuado en más de 600 millones de dólares. Antes del cambio, era conocida localmente como “Monina” y no mantenía una relación cercana documentada con Socorro ni participaba en sus empresas, según versiones de otros familiares. Con el nuevo nombre, impugnó el testamento que favorecía a Estela Romero Bringas como heredera universal, argumentando supuestas irregularidades, falta de facultades mentales y firma apócrifa, y llegó a ser nombrada albacea provisional en algunos momentos del litigio. El caso ha generado controversia pública, con acusaciones cruzadas. El conflicto judicial continúa activo, con denuncias penales. En el colmo de la vileza la dirigente de Morena en Puebla, logró con artimañas la vinculación a proceso de Estela Romero Bringas, anciana de unos 92 años de edad.
“Ya quería descansar de esto”, dijo el presunto asesino de Edith Guadalupe al ser interrogado. Tenía heridas en las manos y mensajes de Edith en su celular
De acuerdo con la fiscalía de la CDMX hay pruebas contundentes que señalan a Juan Jesús “N” como el posible asesino de la joven de 21 años, Edith Guadalupe. En redes sociales circulan muchas versiones sobre este caso que se basan en un video que, de manera irregular grabó el mismo Juan Jesús, días antes de la muerte de Edith Guadalupe. Por supuesto el video sólo evidencia que hay personas en ese edificio que contratan escorts, pero en sí no exculpan a Juan Jesús “N”. Sobre este caso el periodista Héctor de Mauleón anota en su columna de El Universal: “Finalmente, a la 1:30 de la madrugada del 17 de abril peritos e investigadores arribaron a la Torre Murano. El cuerpo de Edith estaba en el sótano, bajo un montículo de arena y maderas, metido en una bolsa de plástico. La caseta de vigilancia presentaba manchas hemáticas que se habían intentado limpiar. No había registro del ingreso de la joven en las bitácoras. Las cámaras de seguridad fueron apagadas antes de su llegada al edificio y reiniciadas dos horas después. El vigilante durante ese turno era Juan Jesús “N”, de 24 años de edad. Presentaba rasguños, lesiones en el cuerpo y las manos: señales de que había tomado parte en una riña. Fue llevado a la fiscalía a testificar. Cuando lo interrogaron sobre las bitácoras y las cámaras apagadas, comenzaron las contradicciones. ‘Ahí se quebró’, relata una fuente que estuvo presente en la diligencia. ‘Ya quería descansar de esto, aseguran que confesó el vigilante. Mensajes telefónicos intercambiados entre Edith Guadalupe y el vigilante muestran que habían acordado encontrarse en la Torre. Juan Jesús relató que comenzó una discusión que terminó a golpes. La joven intentó defenderse con un desarmador. Según admitió Juan Jesús, él se lo quitó y empleó para arrebatarle la vida. Luego llevó el cuerpo al sótano, intentó limpiar los restos hemáticos que había en la caseta y al terminar su turno se fue a su casa”.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra
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