«Como la carabina de Ambrosio» es un dicho popular usado para describir algo o alguien que es totalmente inútil, ineficaz o que no sirve para el propósito que fue creado. Esto lo decimos por la Auditoría Superior de la Federación, la cual trabaja como los extorsionadores. Da una lista de entidades que tienen observaciones en la famosa cuenta pública, supuestos desfalcos o dineros más utilizados. Los aludidos se ponen de inmediato en contacto con los auditores y acuerdan la “manera de solventar” esas observaciones. A veces los mismos auditores les ponen el despacho contable para que se ocupen de solventar esas observaciones con facturas que por supuesto tendrán el visto bueno de la ASF. Sólo si desde la presidencia se deciden a poner el dedo a alguien que se haya salido del huacal, sólo entonces las observaciones podrían tomar el curso de la denuncia. Porque si no es así, dígame usted, ¿qué porcentaje de funcionarios que resultan con observaciones de la ASF han pisado la cárcel? Un caso emblemático es el de Carlos Aguirre Morales, exsubsecretario de Egresos durante el gobierno de Javier Duarte en Veracruz, quien enfrenta multas millonarias confirmadas por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA). Pues ese sujeto estuvo operando como asesor de Eleazar Guerrero en Finanzas, enseñándole cómo robar sin pagar las consecuencias. Otro ejemplo es Jorge Eduardo Sisniega, quien tiene decenas de observaciones que no se han solventado, pero como el señor ya sólo el “vómito negro”, es decir dinero y poropiedades a sus perseguidores, pues sigue como si nada, operando en los restaurantes de Plaza Calabria, asesorando al yerno de Rocío Nahle.
En Ciudad Juárez reciben al héroe de la Nueva Escuela Mexicana con gritos y abucheos. “Fuera Arriaga”, “Los libros no son tuyos”, le gritan al apóstol de Marx
¡Oh, qué tierno recibimiento le dieron en Ciudad Juárez a Marx Arriaga! El gran defensor de los libros de texto gratuitos, el apóstol de la Nueva escuela Mexicana, aterrizó en el aeropuerto y fue saludado con una cálida serenata de abucheos, gritos de “¡Fuera Arriaga!” y el ya clásico “¡Los libros no son tuyos!”. Pancartas ondeando, gente furiosa siguiéndolo hasta el estacionamiento… puro cariño fronterizo a quien fue a cubrir su plaza de maestro donde por lo visto dejó muchos afectos. Después de su épica resistencia de cuatro días atrincherado en la SEP, porque no se puede ser más “revolucionario” que quien se negó a salir de una oficina con un cuadro de Karl Marx bajo el brazo. El exdirector de Materiales Educativos regresó a su plaza en la universidad local para, seguramente, seguir iluminando mentes jóvenes con su visión pedagógica tan… apreciada. Nada como un buen baño de pueblo para recordarle que no todos comparten su idea de que los libros de texto son propiedad privada del que los escribe. ¡Bienvenido a casa, camarada! La gritería fue tan espontánea que hasta acusó a Mario Delgado de orquestarla. Claro, Marx Arriaga se siente una perita en dulce, no puede creer que la gente esté harta por su cuenta, ¿verdad? En fin, qué bonito ver cómo la Nueva Escuela Mexicana sigue uniendo a las familias… aunque sea para corear consignas en el aeropuerto en contra del apóstol de Marx.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra |
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