MAS ALLA de las plurinominales –que ahora tendrán que ser ganadas mediante el voto popular y no por designación de las dirigencias partidistas que, comúnmente beneficiaban a compadres, intereses personales y hasta una que otra “reynis”-, los puntos que realmente mantienen atorada la Reforma Electoral, a tal grado que la iniciativa presidencial podría no ser aprobada, son esencialmente tres: 1.-La reducción presupuestal de 25 por ciento de los recursos destinados a organismos electorales y partidos políticos, pues debe quedar claro que los institutos como el Verde Ecologista de México y PT –que son aliados-, pagan con esos recursos publicidad en medios de comunicación, propaganda en tiempo electoral y un sinfín de hechos que forman parte de la logística. Quitarles el 25 por ciento es amarrarle las manos para que se entreguen, tácitamente, al Movimiento de Regeneración Nacional que no los quiere de socios o cófrades sino de empleados, a quienes puedan manejar a su antojo y sin mayores exigencias. En ese sentido, los dirigentes partidistas reconocen las afectaciones económicas que tendría la propuesta de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la cual contempla una reducción de una cuarta parte de lo que actualmente manejan. Por ello, tras el anuncio federal, tanto el Partido Acción Nacional (PAN) como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) manifiestan reservas sobre el impacto que esa medida tendría en su operación y en el equilibrio democrático. Por esa razón, el PT, una gran parte del Verde Ecologista y el resto de la oposición no respaldarán la reforma en los términos planteados, pues la reducción presupuestal no solo colocaría a los partidos en una situación de escasez de recursos para desempeñar sus funciones ordinarias y electorales, sino que además no contempla sanciones claras frente al posible incremento de financiamiento ilícito que podría derivarse de estas restricciones. La reducción, lo dicen claro, alentaría el financiamiento por parte de grupos delincuenciales que terminarían por cobrar facturas a los ambiciosos que, con tal de ganar, aceptarían gustosos esos recursos.
2.-LA REFORMA tiene otro obstáculo. El PVEM y el PT pidieron en las negociaciones a Luisa María Alcalde y a la Secretaría de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, que MoReNa les cediera entre 60 y 80 distritos Electorales ahí donde el Movimiento de Regeneración Nacional tiene un gran impacto, de tal suerte que, al ganar en coalición, les permitiera tener casi la misma representación actual en la cámara baja, pero ni Alcalde ni Icela Rodríguez cedieron, al ser ellas las únicas responsables de llegar a acuerdos con los partidos por encargo de la Presidenta Claudia Sheinbaum. En esos temas se estancaron las negociaciones, lo que podría dar por resultado el fracaso el día que se vote el proyecto presidencial, ya que los aliados alegaron que con menos recursos y con la decisión de que las plurinominales sean disputadas en las urnas, las posibilidades de tener representación en la cámara Federal de diputados será menor, acaso sin los legisladores suficientes para emprender negociaciones o acuerdos a futuro. Ante ese escenario, y luego de la postura del Senador Manuel Velasco de que ya había hasta 95 por ciento de acuerdos para sacar adelante la reforma, la dirigencia nacional del PVEM se deslindó de su senador chiapaneco, argumentando que, “las declaraciones realizadas por algunos legisladores del partido respecto a la reforma electoral son expresiones a título personal y no representan la postura oficial del partido”. Y es que Velasco dijo que Verde tiene una coincidencia de entre 90 y 95 por ciento con lo planteado como parte de la reforma.
3.-EL TERCER punto que tiene detenidos los acuerdos es el inherente a los candidatos para 2027 en San Luis Potosí y Quintana Roo. En el primero la Presidenta Claudia Sheinbaum se opone a que la candidata a la Gubernatura de ese Estado sea Ruth González, por el Partido Verde, esposa del Gobernador en funciones Ricardo Gallardo. En ese sentido, refiere que Morena “tendrá que decidir si va o no” en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Y es que luego de que el coordinador del Verde en el Senado, Manuel Velasco, destapara a su compañera de bancada, la Presidenta Sheinbaum expresó el 13 de Febrero de este año que no está de acuerdo; “no me parece correcto que sucedan familiares en el periodo inmediato; que se esperen seis años para competir”. Dice que no es solamente su postura, sino que Morena también lo incluyó en sus estatutos, a partir de 2027. “Entonces, en el caso de que algún partido aliado tenga un familiar, pues ahí tendrá que decidir Morena si va o no”, y Luisa María Alcalde, en las negociaciones, definitivamente dijo que no va Ruth.
EL VERDE también pidió que le cedieran la Gubernatura de Quintana Roo, esto es, que fuese ese instituto quien designe al abanderado a la Gubernatura, y que MoReNa el PT vayan como aliados pero, igualmente, la proposición fue bateada. Otra vez, Luis María Alcalde dijo que el partido que dice dirigir, sacará candidatos en ambos Estados, ya que uno de los afanes es sacar como candidata en la tierra del Alazán Tostado, Gonzalo N. Santos, a la actual Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, aunque de acuerdo a sus detractores, en caso de ser enviada no ganaría ni cien mil votos, lo que constituye un verdadero riesgo para el Movimiento de Regeneración Nacional. En ese contexto, tanto el Verde como el PT, que demanda espacios y más presupuesto, estarían a un tris de rechazar la reforma electoral de Claudia Sheinbaum, lo que metería en un brete a la Presidenta que, por supuesto, exhibiría a ambos partidos que, en una de esas, se retiran de la alianza rumbo al 2030, y deciden dar su respaldo a Movimiento Ciudadano, siempre y cuando el abanderado sea Luis Donaldo Colosio Murrieta que, por cierto, no sería el abanderado a la Gubernatura de Nuevo León y mucho menos Sonora, a fin de no arriesgarlo a un fracaso antes de tiempo. La reforma electoral, por lo tanto, se encuentra en grave riesgo para MoReNa, y todo por el egoísmo de Luisa María Alvalde y, por supuesto, de la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. A ver que pasa…
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JUAN CARLOS Krausse, un visionario de la política ha sido nombrado coordinador estatal del futuro partido nacional Somos México, luego de que en la Asamblea Nacional Constitutiva que hicieron hace unos días en la ciudad de México lo eligieron, también, como parte del Consejo Político Nacional. Por lo pronto la agrupación Personas Sumando en 2025, mejor conocida como Somos México, ya solicitó su registro como partido político ante el Instituto Nacional Electoral (INE), al que presentó documentos que dan cuenta de la organización de más de 200 asambleas distritales y de la afiliación de más de 257 mil personas. La organización, que reivindica una postura socialdemócrata y busca captar a los electores descontentos con Morena y con la oposición, nació a raíz del movimiento que surgió en defensa del INE durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Es encabezada por figuras de oposición, algunas vienen del entorno partidista, como su presidente Guadalupe Acosta Naranjo, quien lleva cerca de cuatro décadas en la política, o su secretaria general, Cecilia Guadalupe Soto González, quien fuera candidata presidencial por el Partido del Trabajo (PT) en 1994. Otros provienen del activismo, como Mariclaire Acosta y Emilio Álvarez Icaza, y el resto combina a exfuncionarios e integrantes de la sociedad civil. Bien. OPINA carjesus30@hotmail.com
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