“La democracia solo parece adecuada para un país muy pequeño”. François-Marie Arouet conocido como Voltaire (1694 – 1778) Y México no es un país muy pequeño. Pero, en sí, la democracia es un pésimo sistema de gobierno...
Ya muchos años antes Lucio Anneo Séneca (4 - 65) opinaba que “La democracia es peor que las guerras o los tiranos”...
Hoy, quienes ya son la tercera edad, sólo recuerden cómo era México hace 70 años; sin por favor soslayar, que de la noche a la mañana le quitaron tres ceros al peso. Y nomás vean la clase de gobernantes que hoy tenemos. Y que ustedes eligieron; digo; si es que verdaderamente creen que los eligieron...
Y no nada más aquí. En todo el democrático mundo, con excepción de los países muy pequeños, como los nórdicos, y aquí en América, Costa Rica y un poco Uruguay, gracias a la guía de un viejo sabio; la inconformidad ciudadana manifiesta que no se ejerce la voluntad de los ciudadanos...
Impreparados para gobernar, sucumben fácilmente al poder y literalmente se vuelven locos. Nadie puede decir que Andrés Manuel López Obrador no es un enfermo mental, como también lo es Donald Trump. Pero...
En descargo del espectáculo en la Cámara de Senadores, cabe decir, que lo mismo, que se agarren a golpes los legisladores, ha sucedido en otras naciones. Y no sólo a golpes, en Ecuador han sacado pistolas y soltado balazos con heridos y toda la cosa. En Turquía se ponen buenas las peleas y en Serbia ni se diga...
Así que no es para que hagan tanto escándalo por lo que pasó. Finalmente es lógico que suceda. Pues como bien decía Juan Jacobo Rousseau (1712 - 1778) “Si hubiera una nación de dioses, éstos se gobernarían de una manera democrática; pero un gobierno tan perfecto, no es adecuado para los hombres”...
Lo malo para Noroña, es que se hicieron públicos sus impulsos antinaturales con relación al sexo. Joto, maricón, puto y demás palabras altisonantes que le gritaban; y que no se deben decir sin meterse en problemas. Pero se las dijeron; y dejan bien claro que ese tipo de personas no son bien aceptadas por la sociedad en general. Y los que disque cambian de sexo y hasta de nombre; pues menos. Son gente, lógicamente, incongruentes e inestables...
Sin omitir, que quien no se acepta a sí mismo como es, nunca va a aceptar a los demás. Independientemente de que las Leyes establezcan y sancionen a quienes los rechazan por su antinatural condición, lo cierto es que sólo entre ellos se quieren...
Concluyendo. El ir a votar, de nada sirve. Y si no lo creen; pues síganle, síganle.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida. |
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