CADA DÍA QUE PASA es un tiempo importantísimo para la presidente del país, Claudia Sheinbaum, quien ve desesperada que el círculo se le está cerrando y que, finalmente, no tendrá mejor opción que responder a las exigencias del gobierno norteamericano. La petición de detención y extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además de otros funcionarios de la cuarta transformación en una presión más para el gobierno de México, con la finalidad de que se entregue a personajes que se encuentran totalmente involucrados en las actividades del narcotráfico. Las pruebas que se piden al gobierno de los Estados Unidos, ahora por las autoridades mexicanas, no es más que una estrategia para evitar que políticamente se vea afectado el gobierno mexicano, porque este es un duro golpe para Morena y los gobiernos que de este partido han emanado, incluyendo, desde luego, la propia presidencia del país. Hay, por debajo del agua, otra intención del gobierno norteamericano y de la cual se ha dejado de hablar en los recientes meses. Es bien sabido que después de Rocha Moya, la exigencia mayor para la presidente de México, es la entrega del propio ex presidente Andrés Manuel López Obrador, de quien, en las cortes federales de aquel país, existen, se ha dicho, sendos expedientes por su relación con las actividades ilícitas del narcotráfico. No se trata solamente de Rocha Moya, sino de este asunto mucho más delicado que la presidente Sheinbaum, tiene que enfrentar, tarde o temprano. De esta manera, la jefa del poder ejecutivo nacional, se encuentra entre la espada y la pared, porque, al parecer, no le quedará otra que ceder ante las autoridades norteamericanas. Mientras tanto, casi como último recurso político, Claudia Sheinbaum, sigue apelando a la soberanía nacional, como si con eso se pudiera solucionar el problema que tiene con los Estados Unidos, asunto que, como se ha dicho, no es nada menor, sino el más difícil periodo gubernamental donde se han agudizado los conflictos entre dos gobiernos vecinos… POR CIERTO QUE HABLANDO de problemas relacionados con actividades ilegales, bien le ha resultado al gobierno federal y al propio partido político en el
poder, el alejamiento de los principales reflectores políticos del senador Augusto López Hernández, otro de los cercanos hombres de López Obrador y tan amigo personal como lo es el propio gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. A los dos, el propio expresidente de la república, los han defendido a capa y espada, sabiendo de antemano que su relación con actos fuera de la ley, es sumamente evidente. Si no fuera de esta manera, todo hubiera pasado desapercibido y el ex gobernador de Tabasco y ex secretario de gobernación, todavía estuviera vivito y coleando en el senado de la república, pero no, el hecho de haberlo sacado del golpeteo político y mediático, es como aceptar que lo que tanto se ha comentado de este personaje, es cierto… DE MOMENTO SE DESCOMPONE el escenario político para Morena, quien tendrá que recurrir a otras estrategias políticas que le permitan salir ileso de todos estos serios problemas que, de alguna forma, le estarán afectando para el próximo año, durante las elecciones intermedias donde están en juego varias gubernaturas, diputaciones federales y locales, donde lo menos que quiere alcanzar es la mayoría en el congreso federal, para no verse disminuido en el número de votos que le permitan la aprobación de todas las iniciativas presidenciales… A NIVEL LOCAL, TAMBIÉN MORENA, está sufriendo ciertos descalabros que pudieran ser aprovechados por los partidos políticos de oposición, si es que estas organizaciones políticas todavía tienen el interés de lograr algunas posiciones federales y locales. Morena, está siendo atacado desde dentro, por lo que ha sido tan evidente este desencuentro entre la propia militancia que no han tenido tiempo ni siquiera para echarle la culpa a otros actores políticos de la oposición… EL GOLPE POLÍTICO PROPINADO a la gobernadora del Estado, Norma Rocío Nahle García, por uno de sus destacados miembros de la cuarta transformación, indican que la unidad política en el Estado, se encuentra tambaleante, aunque la propia jefa del poder ejecutivo estatal, minimice esta asunto que, por cierto, ya dio la vuelta a todo el país, constituyendo un nuevo problema para la propia presidente.
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Y EL LUNES, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede. |
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