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Raúl Domínguez
2014-01-24 / 23:10:59
De Caquitos y otras Vainas…
Nunca imaginó el ex alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Samuel Hernández Cruz ser el hazmerreir de ese noble pueblo. El sketch que protagonizó el pasado ocho de enero en la oficina principal del palacio municipal fue literalmente tragicómico.

Imagínese usted una historia como la de los caquitos de Roberto Gómez Bolaños, en la que El Chompiras empina a su cómplice Botijas ante el alcaide al sentirse acorralado y sin poder justificar el fruto de lo robado.

Bien, algo así ocurrió cuando el alcalde José Santos Luis Bartolo llamó a cuentas a su antecesor, a la ex síndica Norma Santiago Morales y al ex tesorero Timoteo Morales Bartolo para que explicaran el destino de 510 mil pesos del Programa Federal Hábitat.

Vamos a imaginarnos que en esta comedia José Santos es el alcaide, Samuel es el Botijas, Norma la Chimoltrufia y Timoteo el Chompiras.

Ese media día –nublado por cierto- luego de una tediosa antesala de tres horas El Botijas y su inseparable “licenciada” Rafaela, ingresaron a la oficina del alcaide y detrás de ellos La Chimoltrufia y el Chompiras.

A sangre fría el jefe edilicio les lanzó la advertencia a sus compungidos interlocutores: Como una puta madre, o devuelven el dinero de hábitat antes del 15 de Enero a las arcas del ayuntamiento o los denunciaré ante la PGR por tratarse de un delito federal.

Refieren testigos que José Santos dirigía su flamígera mirada al Botijas y al Chompiras, mientras que estos últimos se lanzaban señalamientos en el sentido que ese dinero supuestamente estaba en una cuenta bancaria del ayuntamiento.

Ex alcalde y ex tesorero demostraron que si bien el atraco los había unido, el botín ya los había dividido. Ambos se enfrascaron en agria discusión frente al presidente municipal, señalándose mutuamente de haberse quedado con el medio millón de pesos.

Exasperado, José Santos, lanzó un golpe al lujoso escritorio de cedro –finamente acabado- y los increpó por enésima ocasión: Como una chingada, a mi no me interesa saber quién de ustedes se clavó la lana. Lo único que sé es que tú Samuel, tú Norma y tú Timoteo tienen que devolver ese dinero o ahorita mismo ordeno que se les denuncie.

-Yo, no tengo dinero, bien sabes Samuel como terminamos, farfullaba con voz temblorosa el ex tesorero.

-Ya, devuelvan ese dinero y asunto arreglado, sugería persuasivamente la ex sindica.

Samuel Hernández –inclinando la mirada- para evitar verle al rostro a su ex secretario y hoy alcalde de Ixhuatlán del Sureste, terminó por delatar a su ex tesorero:

-Mira Timoteo, ya me colmaste, tú tienes que devolver ese dinero. Con una sola puerta de tu casa puedes pagar. Tú me dijiste que el dinero de Hábitat estaba íntegro.

“No Samuel, ese dinero se gastó y tú bien sabes en qué”, le refutaba Morales Cruz a su ex jefe, que vaya usted a saber si por ser diabético parecía desmayarse.

Inflexible, el jefe de la comuna ixhuatlaneca, volvía a acometer: Como una chingada, esta oficina es pública y sus pinches intimidades no me interesan. Tienen que devolver los 510 mil pesos a las arcas a la buena o a la mala o se van a ir a la cárcel.

Trémulo, Samuel propuso:

“Presidente, yo tengo palabra. El día 15 de Enero me comprometo a pagar 380 mil pesos y los 150 mil restantes los pagará el ex tesorero”.

Sabiendo qué clase de fichita es su antecesor, José Santos ordenó la firma de un documento al que Samuel por sugerencia de su asesora “Rafaela”, se resistía a rubricar.

“…Alcalde ya dije que yo tengo palabra. Te juro que el 15 de Enero queda pagado esto. No es necesario este papel”, alegaba Samuel.

-La manga del muerto, ya sé de qué pata cojeas, me firmas este documento o te denuncio ahorita mismo, ordenaba enérgicamente el perredista al sombrerudo vendedor de mondongo sentado en el banquillo de los acusados.

¿Que la vida es una rueda de la fortuna? Claro que sí, esta es una muestra más.

Como ya es público, José Santos se desempeñó como Secretario del Ayuntamiento Ixhuatlaneco en los primeros meses de la gestión de Samuel.

Sin embargo el carnicero cilindreado por su súper asesora “Rafaela”, cesó en contra de la ley a José Santos, quien juró volver al palacio municipal, sí pero con el objetivo de limpiarlo de todas las alimañas que fecundó el inefable Samuel y su caterva de cómplices.

Y es que al margen del cargo que desempeñaba, justo en aquellos días de su despido, José Santos atravesaba por momentos críticos. Realmente necesitaba un salario.

Pero esto a Samuel le vino guango. Dos años y medio después los papeles se invirtieron y el prepotente carnicero –que como alcalde suponía tener agarrado de los testículos a sansón- tendrá que rendir cuentas ante la ley.

¿Tranquilizarás cuando veas a Samuel en la cárcel? Le pregunté el día de su toma de posesión al perredista José Santos y su respuesta fue lacónica pero profunda:

“Si un indigente es condenado por robarse una gallina ¿Qué merece alguien que se apodera de muchos cientos de miles de pesos en efectivo y en especie? Esto no es cuestión de sosiego. Es cuestión de hacer que un ladrón pague por sus actos”, puntualiza con justificada razón.

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