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Raúl Domínguez
2018-04-24 / 16:12:16
Américo ¿Amigo de Pepe Yunes?
Si de Américo Zúñiga Martínez dependiera, con toda seguridad el abanderado priísta a la gubernatura, el siempre bienintencionado José Francisco Yunes Zorrilla estaría disputándose el último lugar con la candidata del Panal, July Sheridan y es que las actitudes y las decisiones del ex alcalde xalapeño solo demuestran que el peroteño incurrió en un grave error al empoderarlo, rompiendo con la máxima que en política: primero el talento y después el afecto.



Las malas decisiones del imberbe líder del priismo veracruzano se dejaron sentir cuando por su tamiz pasó la designación de los candidatos a diputados federales y locales, al haber alentado la designación de rivales que, por débiles y desarraigados con el pueblo, no solo se han convertido en el hazmerreír de la ciudadanía, sino que además sus campañas lastimeras están transcurriendo con más pena que gloria.



Los vicios de origen en la designación de candidatos a diputados federales y locales fueron denunciados una y otra vez por aquellos que por solvencia moral, trabajo a ras de suelo y trayectoria merecieron un mejor trato al momento de los “dedazos”.



En la comentocracia xalapeña, algunos políticos de viejo cuño han llegado a sospechar que Américo pudiera incluso estar al servicio de un Yunes y no precisamente de su candidato a gobernador, sino más bien, a los pies del nativo de Soledad de Doblado.



Le cito un ejemplo de cómo Américo designó a los candidatos a diputados federales, no revelaré su identidad para evitar confrontarlo, pero por la confianza que me inspira creo en su versión.



Este personaje por motivos familiares ya había decidido alejarse de la vida política, después del fracaso del 2016, en que Héctor Yunes perdió frente a su primo Miguel Ángel.



Recuerda que corría la primera semana de febrero, era viernes y “me estaba rascando los tenates en la hueva total, estaba viendo El Chapo, mi serie favorita en Netflix, cuando me entra una llamada ¿sabes quién era? Era el mismísimo Américo”.



Confiesa que tras el saludo formal le informa que tras auscultar con los grupos políticos de su distrito, él resultó mejor posicionado en el ánimo de los líderes priístas y “por lo tanto eres tú el candidato a diputado federal”.



Le instruyó que preparara su documentación y que esa misma noche el CEN del PRI le confirmaría la noticia.



No transcurrió ni media hora, cuando recibió el telefonema de las oficinas de la Secretaría de Acción Electoral del Revolucionario Institucional.



Era la voz de una asistente del titular del área, que le oficializaba su candidatura y le instruía los pasos a seguir para el procedimiento de registro.



¿Así de fácil?



“Así, sin buscarla, ahora el problema es que nos mandaron a la guerra y sin fusil, porque ya han transcurrido veintitantos días y el comité estatal no nos ha proporcionado recursos, pero algo peor, Américo está faltando a su palabra, porque con claridad le dije: Sabes, acepto porque soy priísta pero dinero para la campaña no tengo y él, muy firme aseguró que ese era un tema resuelto. Creí en su palabra y mira, le estoy dando en la madre a mi patrimonio”.



Por si lo anterior pareciese tragicómico, la rebatinga por las diputaciones federales plurinominales merece capítulo especial, no solo por el manoseo del CEN sino por la intervención de personajes, que como dijo el clásico, parecieran no tener llenadera.



Y si a esto sumamos que Ameriquito, como chivo en cristalería arribó a la dirigencia a armarle a Pepe Yunes un desmadre perfectamente organizado, era de esperarse que al abanderado a la gubernatura se la juntara el hambre y la necesidad.



En esa lógica, el “flamante” líder estatal del PRI intentó confrontar a dos respetables damas, por mucho los activos más importantes del priísmo veracruzano: Elizabeth Morales García y Guadalupe Ingram, primero orillándolas a renunciar a sus cargos en el gobierno federal para ocupar la primera y segunda fórmula al Senado, para inmediatamente pintarles no un violín sino un gigantesco tololoche.



Tras el engaño, se sabe, fue necesaria la intervención del CEN, al grado que personeros de Enrique Ochoa habrían enmendado la plana a Zúñiga, convenciendo a Ingram a aceptar una diputación federal plurinominal y Morales una local, que hasta el momento no se ha concretado ¿sabe usted por qué? Por los riñones de Ameriquito quien no solo es presa de su propia ambición sino también es preso de los políticos dinosaurios que siguen enquistados en el comité estatal del PRI.



Otro caso: Desde mucho antes del arribo de Zúñiga al comité estatal, la dirigencia nacional del Movimiento Territorial, pactó con el CEN y el CDE, la posición número tres, dentro de la lista de diputaciones locales plurinominales para su representante en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos.



En ese entendido y tras vergonzosa derrota del 2016, el MT en materia de gestión social literalmente asumió esa tarea a lo largo y ancho de Veracruz, toda vez que el tricolor en la entidad quedó bajo escombros. Esa posición emetista estaba segura hasta antes que la gestión de Renato Alarcón concluyera.



¿Qué ocurrió? Sólo Américo y sus sesudos asesores sabrán, porque un día como por arte de magia de tener segura la pluri tres, Víctor Rodríguez amaneció en la posición 12, tomando la decisión de renunciar como dirigente, no como priísta y de paso enviarle a la dirigencia estatal del tricolor un atento saludo de la porra.



Por esto preguntamos a Pepe Yunes ¿A que le juega al mantener al frente del CDE del PRI a un político embarazoso y poco visionario?

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