José Miguel Cobián
Los mexicanos estamos acostumbrados a jamás perder la oportunidad de perder una oportunidad. El Tratado de libre comercio, pudo ser mucho mejor aprovechado. No perdimos la oportunidad de desaprovecharlo. El Near Shoring, pudo ser mejor aprovechado, llevamos seis años perdiendo la oportunidad de aprovecharlo. El aeropuerto de Texcoco hubiera sido un detonante económico enorme, y logramos perder la oportunidad de aprovecharlo. Estados Unidos necesita un socio comercial e industrial confiable al sur de su frontera… estamos haciendo todo lo posible desde el gobierno para enemistarnos con el gobierno americano. No perder la oportunidad de perder una oportunidad es nuestra especialidad, pero…
Los estadounidenses no están acostumbrados a ello. Su historia habla de eficiencia, de aprender de sus errores y de ser mejores que el resto del mundo en lo que se proponen, por ello son la primera potencia militar y económica mundial. Desde esa óptica triunfadora que viven en su corazón los norteamericanos, uno puede preguntarse ¿Cómo les sienta cada punto a continuación?
El departamento de estado norteamericano, acaba de ordenar a sus connacionales a abandonar los siguientes países: Bahréin, Egipto, Irán, Irak, Israel, los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Siria, Emiratos Árabes Unidos, y Yemen.
Las bases militares de estados Unidos en Medio Oriente, como la sede de la quinta flota en Bahréin, la base aérea Al Udeid en Qatar, las bases militares en Arifjan y Buhering en Kuwait, la base aérea Prince Sultán en Arabia Saudita, la base aérea Al Dhafra y el puerto de Jebel Alí en Emiratos Árabes Unidos, la bases aéreas Muwaffaq Salti y King Abdullah II en Jordania, las bases aéreas Al Asad y Balad, así como la base militar Campo Victoria en Irak, la base Al-Tanf en Siria, todas ellas han sido atacadas por misiles y drones iraníes, causando daños que se calculan en cien mil millones de dólares, destruyendo sobre todo infraestructura de radares y comunicaciones.
Embajadas y consulados americanos han sido atacados con éxito en los países del golfo pérsico.
Mientras en Estados Unidos se recorta el gasto en servicios de salud para la población más necesitada, drones iraníes que cuestan cincuenta mil dólares son interceptados con tres misiles Patriot, cada uno con un costo de cuatro a seis millones de dólares.
Los ataques a refinerías y centros de licuefacción de gas en el golfo pérsico han generado dos efectos: el primero es un apoyo incondicional de los habitantes de los países atacados a favor de Irán, (totalmente inesperado), lo cual implica que las monarquías del golfo no pueden participar en la guerra con sus ejércitos, debido a la falta de apoyo popular. El segundo efecto, es un incremento en los precios del petróleo y el gas licuado, lo cual puede llevar a la economía mundial a una recesión.
China tiene reservas petroleras para 96 días. Es el único país además de Rusia que no se verá afectado por un incremento en los precios de los energéticos. Mientras que los países aliados de
Estados Unidos, en particular las propias monarquías del golfo y Europa verán daños muy severos a sus economías. Las monarquías al reducir su capacidad de producción y venta de hidrocarburos, así como el costo de la reparación de su infraestructura, y los europeos con un brutal incremento de precios. Incremento que también va a afectar a la propia economía norteamericana.
Es innegable, que Irán no tiene una capacidad militar para enfrentar a Estados Unidos, si éste estuviera decidido a destruirlos. La guerra limitada que está llevando a cabo el presidente Trump, sin botas en territorio Iraní, no va a generar un cambio de régimen. Al contrario, cada día el apoyo de la población iraní a su gobierno se incrementa.
Mientras Irán produce sus propios misiles y sus propios drones, los países del golfo pérsico agotan sus reservas de interceptores, y todo parece indicar que la capacidad industrial para producir los reemplazos es mínima en Estados Unidos. En pocos días, quedarán a merced de los ataques iraníes a su infraestructura. Con las consecuencias obvias de mayor destrucción de su capacidad energética.
El alejamiento de la zona de conflicto de sus portaviones, indica que hay temor de que puedan ser alcanzados o destruidos, lo cual genera una sensación de humillación en el pueblo norteamericano.
Misiles alcanzando puntos específicos de Israel, de bases militares y de aliados norteamericanos, muestran que sus ¨domos de hierro¨ y el resto de historias tejidas para que la población se sienta segura, no son tan útiles. Y eso que Irán es una potencia militar media. Nadie cree que las bajas han sido mínimas en Israel y para Estados Unidos. La propaganda de guerra informa, pero los videos y las fotos que proporcionan satélites chinos muestran una realidad inocultable. Irán es tan grande que pueden bombardear cincuenta sitios en Irán por uno en Israel, y aun así, el daño proporcional causado es mayor para Israel.
¿Quién aguantará más el paso de los días? ¿El presidente Trump con elecciones en noviembre y una opinión pública cada día más adversa, o Irán entendido como una entidad de más de noventa millones de habitantes, luchando por su supervivencia como país? ¿Se entiende en Estados Unidos la vocación por el martirio de los fanáticos chíitas? Los iraníes aman más su martirio que los occidentales su propia vida.
Nadie va a ganar esta guerra, pero las consecuencias pueden ser funestas para los diversos actores, ya sea los que participan abiertamente, y los que simplemente son afectados como víctimas colaterales. De momento, en Wall Street no se toman muy en serio lo que sucede, pues las bajas en el mercado han sido mínimas. Todos esperan que conforme el agua llegue a los aparejos del presidente Trump, salga por peteneras con algún pretexto que le permita salvar la cara. (Nótese el uso de expresiones coloquiales del autor).
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