José Miguel Cobián
Ayer comentábamos las razones del interés económico del presidente Trump por apoderarse de Groenlandia. Hoy toca lo que se ha vivido del tema en estos días:
El presidente Trump humilló a Europa completa en el foro de Davos, generando pánico entre los países europeos del este. Les recordó que sin Estados Unidos no tiene Europa capacidad defensiva suficiente para frenar a los rusos, quienes están a la expectativa, y amenazando con invadir a Polonia este año, usando armas nucleares en caso de ser necesario.
Europa despierta de su sueño de bienestar y se enfrenta a la pesadilla de la realidad.
Europa puede presentar un frente de batalla a Estados Unidos, pero únicamente en el aspecto de guerra económica. Y esa era la estrategia de Úrsula Von Der Leyen y los líderes europeos, ante la amenaza de aumento de aranceles a los países europeos que apoyen a Dinamarca en su defensa de la soberanía de Groenlandia.
Estados Unidos eleva la apuesta, y dice que el pleito no será únicamente en comercio, también eliminará su apoyo en defensa y a la OTAN. Se acaba con el intercambio de inteligencia, también con el apoyo militar a sus aliados, y sobre todo con el apoyo militar a Ucrania, que ahora sería un problema europeo nada más. En este entorno, los países europeos no tienen la capacidad de sobrevivir sin el espionaje y la inteligencia norteamericanos, no tienen el poder militar ni las armas ni la tecnología suficiente para enfrentar a un enemigo externo como podría serlo Rusia, y lo peor, no cuentan con recursos militares, tecnológicos ni económicos suficientes para apoyar a Ucrania en su guerra defensiva contra la invasión Rusa.
Ante la dependencia de algunos países europeos ante Estados Unidos, tanto para disuasión frente a Rusia, como sistemas de defensa aérea y coordinación tecnológica y militar, la dependencia de los países del este de Europa, es decir de los más cercanos a Rusia, es enorme. Los países de Europa del este enfrentan una amenaza existencial si Estados Unidos deja de protegerlos.
En cuanto a Ucrania, la ausencia de ayuda norteamericana garantiza un debilitamiento del frente, avance de tropas rusas y con ello mayor inseguridad para Europa.
Imaginemos que los líderes de Europa deciden ir hasta el final, no ceder en nada a lo que Trump solicita. El primer efecto sería un rompimiento en la Unión Europea. Países cuyas fronteras son cercanas a Rusia tendrían que escoger entre seguir protegidos por Estados Unidos, y con ello separarse de los países de Europa Occidental, generando una división brutal en el seno de la Unión Europea, o confiar en que los grandes de Europa como Francia, el Reino Unido y Alemania pondrán toda la carne al asador y tendrán la capacidad de defenderlo ante un posible ataque terrestre de Rusia.
Putin permanece callado. Quizá no tenga la capacidad militar para invadir otro país europeo, pero juega con el silencio y las amenazas veladas. A Putin le conviene una Europa dividida, una Europa débil, que no pueda actuar como contrapeso en la zona de influencia de Rusia. Además, si consideramos que los estados bálticos representan una vigilancia constante para la flota ártica rusa, el que haya división, e incluso falta de cooperación con Estados Unidos, favorece a los planes estratégicos de Rusia.
En resumen, el juego que está jugando el presidente Trump pone en riesgo la estabilidad de sus principales aliados en Occidente. Más ahora que Canadá ha decidido abrir un canal de comercio y contra peso con China y Qatar como primeros pasos, pero que de hecho es un plan mucho más ambicioso, buscan mantener el orden mundial que parece que esta agonizando, por la vía de que potencias intermedias unidas puedan actuar de contrapeso a las grandes potencias económicas y militares que hoy parece que se dividieron el planeta. El discurso en Davos del primer ministro canadiense lo deja muy en claro.
Por otra parte, un análisis económico de los beneficios que pudiera generar Groenlandia desde el punto de extracción de recursos, comienza a indicar que los primeros resultados se podrían ver alrededor del 2030, sin tener garantizado el éxito de las inversiones que allí se lleven a cabo, pues todos los cálculos de beneficios son estimados, no ha habido prospección directa in situ que indique las cantidades de cada mineral que pudiera obtenerse de su territorio.
Todo parece indicar que el presidente Trump está preocupado por su lugar en la historia, su legado. Visto con su particular percepción. Mientras tanto, ya hay un grupo de republicanos que amenazan con unirse a los demócratas y solicitar un juicio político (Impeachment), si es que Estados Unidos atacara un aliado como es el caso de Dinamarca en Groenlandia, o Canadá. Curiosamente no hay la misma defensa en el congreso ante un posible ataque por tierra a cárteles mexicanos, lo cual indica un posible consenso al respecto. https://es-us.noticias.yahoo.com/republicanos-dem%C3%B3cratas-intentan-frenar-agresi%C3%B3n-172839069.html
Lo único seguro es que el presidente Trump es un experto en estirar la liga, para obtener más y más concesiones de aquéllos que tienen la desgracia de que ponga la atención e interés en ellos. México debería poner sus barbas a remojar. El gobierno de la república parece no entender la magnitud de la amenaza que representa cada crítica del presidente Trump hacia México o hacia su gobierno.
21/01/2026
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