Morena es la evolución de los partidos políticos mexicanos, sublimada. La suma de las habilidades aprendidas y heredadas del sistema político mexicano. Eso es algo que hay que reconocer.
Jamás en la vida del país, ni en los mejores sueños del PRI, o en las mejores ilusiones del PAN, lograron mantener una narrativa que creyera la mayoría de la población, como lo ha hecho Morena. Quizá allí esté parte de la clave de su éxito.
La barredora, el saludo a la mamá del Chapo, Segalmex, el huachicol fiscal, los sobre precios de las grandes obras, etc. Nada afecta la imagen del partido en el poder. La presidenta puede salir a hablar de la ética, la cartilla moral, garantizar que ¨No somos iguales¨. En Morena el mantra es ¨No Robar, No Mentir, No traicionar¨, y la gente se lo cree. Para prueba están las encuestas, las reales que manejan entre un 45 y un 49% de aprobación del gobierno en turno.
El objetivo de un partido político es llegar al poder y conservarlo. Morena como ningún otro partido político en la historia moderna de México, ha avanzado en ese sentido. Hábilmente se logró eliminar una suprema corte independiente, y a pesar de haberla llenado de incompetentes, la medida ha sido aplaudida por la población mexicana. Mucho antes de las elecciones de 2024 se colonizó el INE, y se controló el TRIFE. A pesar de ello, la población opositora salió a defender ese INE colonizado con marchas rosas. ¿A cuántos ingenuos nos engañó esa colonización discreta?
La colonización del INE, no basta para asegurar el poder presente y futuro, así que había que lograr mayoría calificada en el congreso federal. Así con 54% de los votos, hoy Morena y sus aliados poseen el 67% de los votos, cuando menos en ambas cámaras, así diputados y senadores de Morena y aliados permiten cambiar cambios a la Constitución sin necesitar votos de la oposición. Ya ni se diga de cambiar leyes secundarias que requieren únicamente mayoría simple. Un gran logro, obtenido además sin generar ningún tipo de violencia política.
Algún genio dentro de Morena, propuso que en la reforma electoral recién presentada, el método de elección de cien de los doscientos plurinominales fuera una verdadera genialidad. Serían elegidos plurinominales, los segundos lugares en votación que tuvieran mejor votación, comparando la votación total en cada distrito electoral. Así, cuando morena perdiera una diputación federal, siendo el partido de las mayorías, seguramente obtendría un segundo lugar, así prácticamente donde no gane con el primer lugar en la elección, ganaría con el segundo lugar, pues llevaría de todas maneras a su diputado al congreso. Eso además, le otorga mayor estímulo a sus candidatos, para realizar el mayor esfuerzo, y le garantiza a Morena y sus aliados una eterna mayoría calificada.
Reducir el financiamiento a los partidos políticos es otra genialidad. Mientras Morena y sus aliados pueden disponer del mayor financiamiento público, debido a que han obtenido una cantidad superior de votos, al reducir lo que reciben los partidos de oposición, los dejan muy limitados. A sabiendas de que los liderazgos de oposición se quedan con esos recursos y no los asignan a sus
candidatos, saben que no va a llegar ese dinero a la contienda, pero no sólo eso, al reducir el monto, reducen también la cantidad de dinero que puede gastar cada candidato. Pero, lo importante va en el sentido de que los candidatos de Morena pueden gastar lo que quieran en cada elección, ya que Morena controla el presupuesto público, y también controla los órganos de vigilancia de las elecciones.
Al proponer que sea la inteligencia artificial la que vigile el gasto de campaña, saben que va a detectar cualquier gasto excesivo de la oposición para sancionarlo, y saben también que quién reciba el reporte de la IA, no va a sancionar a los candidatos propios, gasten lo que gasten. Ya lo vimos el gasto de precampaña de tres años de Claudia, y sus propios gastos de campaña. Es decir, se aplica la ley para los adversarios, y no se aplica para los propios. Algo común históricamente en México.
La habilidad de Andrés Manuel, con su experiencia de tantos años, y su capacidad para aprender de la historia de México, le ha permitido construir un partido hegemónico, sin competencia alguna, y con la posibilidad de perpetuarse en el poder tanto como sea posible.
La evidencia de que las historias (narrativa) que salen de la propaganda de palacio, cambia la percepción que el pueblo de México tiene de esa misma realidad, es innegable. Los mexicanos confían y creen en lo que dice la presidenta, su gobierno y su partido, lo que le otorga gobernabilidad y permanencia al partido en el poder.
Quizá el único punto flaco que tiene hoy por hoy Morena, es que sigue siendo controlado en parte, por un grupo de personajes ideologizados con ideas marxistas pasadas de moda y que ya demostraron su ineficacia. La lucha entre moderados y duros dentro del partido tiene que llevar al triunfo de los moderados. De ahí, habrá que desarrollar otra lucha, la de los competentes contra los incompetentes. A largo plazo, el gobierno debe llenarse de personas eficientes y competentes, olvidando la lealtad y la fidelidad al movimiento. Pues los incapaces pueden hacer fracasar todo el edificio que ha sido construido para conservar el poder los próximos ochenta años.
Ayuda y mucho tener el control de las dirigencias de los partidos de oposición a nivel nacional y estatal. Negociar con el adversario, escoger a los candidatos del adversario, decidir dónde y cómo va a ganar el adversario una elección, para mantener viva la esperanza de que se vive en una democracia, es básico para mantener a los idealistas tranquilos y la paz social.
Desaparecer el INE para que sea el gobierno el que controle el conteo de votos, es sólo un paso más en el control de las decisiones electorales. Con INE o sin él, gana el poderoso. O se llevan las urnas, o las rellenan en las oficinas del INE, o del OPLE, o se compra, o se obtiene el voto por la fuerza. En México la democracia como ideal de selección del pueblo jamás ha existido, y por ello, el pueblo no sabe que es, ni que esperar de ese ideal, que por cierto, cambia según a quién le preguntes.
Para Morena, la democracia es conservar el poder cueste lo que cueste. Para los que crean nuevos partidos, la democracia, es obtener recursos públicos y uno que otro puesto de elección popular. Para los dirigentes de los partidos de oposición, la democracia es quedar bien con el gobierno actuar
y negociar beneficios y prebendas. Para los partidos que simulan ser oposición, la democracia es servir de esquirol mientras se obtienen recursos económicos, se hacen negocios y se conserva Nuevo León. Para los panistas, democracia es que gane su partido, y si no gana, no hay democracia. Para los simpatizantes del PRI y del PAN, democracia sería poder escoger a sus dirigencias nacional y estatales, para sacar de esas oficinas a personajes que obedecen los designios de palacio nacional o de los palacios de gobierno de los estados.
Para Salma Hayek y Angelina Jolie, democracia, es poder hacerse de terrenos que hoy son reserva natural protegida, adquiridos a menos de un peso el metro, para realizar proyectos inmobiliarios y vender dichos terrenos a más de mil dólares el metro. También para ellas democracia es hacer una película para promover las bellezas naturales de la biósfera de los Tuxtlas, pagada con recursos del gobierno mexicano (FIDECINE). Para la familia de Salma, democracia es poder invertir en un nuevo ferrocarril que cruce por en medio de esa región de la biósfera de los Tuxtlas, para obtener un enorme botín económico con el pretexto de comunicar esa zona, ya comunicada por carreteras mucho más rápidas.
Cada quién su democracia.
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