Cazó a los asesinos de su hija por todo México. Usó disfraces, falsa identidad, una pistola. Narra NYT. | ||||||
En tres años, Miriam Rodríguez cazó a la mayoría de los involucrados en el secuestro y asesinato de su hija. Los estudió, los acorraló y los capturó. | ||||||
Domingo 13 de Diciembre de 2020 | ||||||
Por: | ||||||
![]() |
||||||
Fue en 2014 cuando la mujer comenzó a seguir los pasos de los presuntos responsables del secuestro y asesinato de Karen, su hija de 20 años de edad. A Karen se la llevaron en una camioneta. Pidieron rescate y después la asesinaron. Miriam entonces emprendió un viaje en medio del México impune. “Se cortó el pelo, se lo pintó, se hizo pasar por encuestadora, trabajadora de salud y funcionaria electoral para conseguir los nombres y direcciones. Inventó excusas para conocer a sus familias: abuelas y primos que, sin saber, le daban los más mínimos detalles. Los registraba en un cuaderno que guardaba en el maletín negro de su laptop con el que hizo la investigación y los rastreó, uno por uno”, relata Ahmed en el texto Acechó a los asesinos de su hija por todo México, uno a uno. Miriam se familiarizó con los hábitos de los agresores. Supo sus biografías, conoció a sus amigos. Llegó incluso a enfrentarlos físicamente. Todo por entregar justicia a su hija. “En tres años, Rodríguez capturó a casi todos los que habían secuestrado a su hija para pedir rescate, una galería de criminales canallas que intentaban rehacer sus vidas con diversas ocupaciones: uno había renacido como cristiano, otra era taxista, otro se dedicaba a la venta de coches y una era niñera”, cuenta Azam Ahmed. “En total, atrapó a 10 personas en una desesperada búsqueda de justicia que la volvió famosa pero vulnerable. Nadie desafiaba al crimen organizado y ni hablar de encarcelar a sus integrantes”, agrega. Luego de haber estado frente a los criminales, la mujer solicitó a las autoridades mexicanas que la protegieran. En 2017, luego de haber cazado a uno de sus últimos objetivos y en pleno Día de las Madres, Miriam fue atacada a tiros frente a su casa en San Fernando, Tamaulipas. La mataron. “Su sorprendente campaña —relatada a través de los archivos del caso, declaraciones de testigos, confesiones de los criminales que rastreó y decenas de entrevistas con parientes, policías, amigos, funcionarios y vecinos— cambió a San Fernando, al menos por un momento. La gente se tomó a pecho su lucha y se indignó por su muerte. El municipio colocó una placa de bronce en su honor en la plaza principal”, añade el periodista del New York Times. |
||||||
|
||||||
Nos interesa tu opinión |
||||||
![]() |
||||||
> Directorio > Quiénes somos |
® Gobernantes.com Derechos Reservados 2016 |