Casi cincuenta años después de la épica reforma electoral, conocida como la LOPPE, que permitió a México avanzar en la democracia, se prepara la enésima reforma, para ajustarla al capricho del partido gobernante.
En aquella época (1979) se conformó la primera legislatura en la Cámara de Diputados con la inclusión de nuevos partidos bajo el marco de la LOPPE.
La nueva conformación de partidos políticos permitió la fundación de otros partidos de derecha e izquierda y dio la oportunidad a los electores mexicanos a seleccionar de una gran gama de opciones.
Ahí nacieron los candidatos plurinominales con los que los partidos pequeños, sin gran militancia, pero con seguidores pudieron participar en la confección de nuevas leyes.
Dos sexenios después, otra reforma electoral dio origen a la creación del Instituto Federal Electoral y el siguiente gobierno decidió ciudadanizar los órganos electorales, lo que permitió más adelante la alternancia de siglas en los gobiernos subsecuentes.
Hasta ahí los organismos electorales eran respetados y se componían de personajes propuestos por los partidos políticos, donde llevaban mano los tres partidos con mayor clientela electoral.
Eso permitió cada seis años el nacimiento de nuevos partidos políticos, los que, regularmente, tenían vida efímera.
Sin embargo, en 2014 se dio el registro a un nuevo partido político que se consolidó en solamente cuatro años, ganando la Presidencia de la República y refrendándola seis años más adelante.
Hasta entonces (2015) la democracia mexicana marchaba de la mano con los partidos existentes, pero los gobernantes surgidos de MORENA decidieron dar un giro inesperado, contando con la copiosa votación que les fue otorgada en los comicios.
Se procedió a generar una serie de reformas constitucionales que no fueron del agrado de los otros participantes políticos.
Ahora, ese mismo partido, Movimiento de Regeneración Nacional, plantea una reforma electoral que no es del agrado, ni siquiera de sus aliados.
Desdeñosos como son los altos mandos de MORENA buscan el reajuste de la actual distribución de los distritos electorales y recortar el número de legisladores, 100 de la Cámara de Diputados y 32 del Senado de la República, para ajustar en 400 el número de diputados y 96 los senadores.
En ambos casos los eliminados serían una parte de los llamados plurinominales.
Durante años los plurinominales eran el refugio de los partidos pequeños que aseguraban de esa forma una representatividad en el Congreso de la Unión, por ahí pasaron muchos de los actuales liderazgos políticos, incluidos del partido gobernante.
La reducción del presupuesto a los partidos es otra condicionante.
Una de las propuestas principales de esta reforma es reducir al INE en su mínima expresión y hasta sujetarlo a los mandamientos del grupo gobernante, tal y como sucede en la actualidad con los poderes de la Unión.
Todo marcha sobre ruedas para MORENA, salvo por una situación, requiere de las dos terceras partes de legisladores para su aprobación y les urge el respaldo de sus aliados del Verde y Partido del Trabajo, los que se muestran reacios, ya que de aprobarse verían mermados sus presupuestos, pero además de ello reducido el número de legisladores.
Ambos partidos, Verde y PT ponen sus condiciones para apoyar a MORENA, por lo que será en los próximos días cuando se defina como queda la correlación de fuerzas.
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Un buen evento partidista se realizó en Durango, donde el gobernador Esteban Villegas, refrendó ante el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, su militancia en el partido.
Email: ramonzurita44@hotmail.com
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Ramón Zurita Sahagún
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