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XALAPA.- El presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, salió a justificar su residencia de más de 12 millones de pesos y autos de alta gama y negó cualquier vínculo con el crimen organizado y reto a quienes aseguran que está financiado por el narco a que prueben sus dichos. En conferencia de prensa donde terminó confrontándose con un periodista, aseguró no tener temor de lo que declaren el “Mayo” Zambada y otros narcotraficantes en Estados Unidos y exigió que se presenten las pruebas de lo que se diga pues insistió en que “ningún grupo criminal” le ha regalado nada. El legislador morenista dijo que los narcos que fueron enviados a Estados Unidos pueden declarar lo que la DEA o la CIA quieran, pero se tiene que comprobar esos dichos en México porque fue aquí donde supuestamente se cometieron esos ilícitos. “Cualquiera que diga algo lo reto a que lo pruebe, y después que manden las pruebas para que se procese aquí en México, porque los delitos fueron cometidos en México, yo no voy a dejarles pasar, ni una de sus declaraciones irresponsables, ósea mucho hemos trabajado para tener lo que tenemos, política y personalmente, como para plantear que somos iguales a ellos”, expresó. Entrevistado en la vieja Casona de Xicoténcatl, Fernández Noroña retó “Que me investiguen todo lo que quieran, que se metan en mis cuentas que revisen lo que les dé la gana, el patrimonio que yo tengo lo he construido y lo estoy construyendo con mucho trabajo y esfuerzo, nadie me ha regalado nada, absolutamente nada y mucho menos un grupo criminal”. El medio Eme Equis difundió que Fernández Noroña compró en el 2024, una mansión valuada en más de 12 millones de pesos y mil 201 metros de extensión, según su declaración patrimonial. Según la propiedad se adquirió con un crédito hipotecario, pero no detalló el banco ni la ubicación. Además, reportó dos camionetas Volvo y un crédito de un millón de pesos. Fernández Noroña reviró que la casa de Tepoztlán, que vale 12 millones de pesos no es una mansión, sino una vivienda de nivel medio que está pagando desde hace un año con sus ingresos en el Senado y en redes sociales. “No tengo obligación de ser austero”, fue el argumento con el que se defendió ante la insistencia de un periodista.
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