Por Raúl Caraveo @raulcaraveo
La desesperación nunca es buena consejera. El altercado Alito Moreno contra Fernández Noroña en la tribuna del Senado de la República es muy claro y explícito de la debacle del Partido Revolucionario Institucional, ya no tendrá representatividad en la mesa directiva, cada día pierde más senadores; en las próximas elecciones es evidente que perderá su registro, su actual presidente Alito es el peor presidente que ha tenido en la historia, si bien algunos llegaron a perder elecciones presidenciales por negociaciones ninguno había arriesgado lo suficiente para llegar a perder el registro, lo que hoy ya es un hecho. Ni las alianzas lo lograran salvar dado que ya es un cadáver putrefacto que corroe lo que tiene cerca. Alejandro Moreno lo sabe y así actúa en conveniencia personalísima, por lo mismo se ha ido quedando solo. Todo lo que representa es justo lo que no soporta más el mexicano común y corriente -como un servidor- si llegamos al grado de avance del poder del crimen organizado es precisamente por la tolerancia que se dio en los 78 años de su influencia, sumado a el tiempo del Partido Nacional Revolucionario y al Partido de la Revolución Mexicana serían 95 años, un siglo, durante el cual se moldeo la genética política del ciudadano mexicano en un sistema político de simulación y complacencia generando las desigualdades que hicieron crisis en los últimos 20 años, crisis irreversibles que modificaron el escenario.
Políticos cuya vida profesional no se puede explicar fuera del presupuesto y la corrupción saltaron a tiempo, tuvieron la visión y oportunidad de ser arropados en otros partidos incluso en Morena, algunos simulan adoptar los principios de la cuarta transformación, pero en esencia su ADN es recalcitrantemente priista, más dañan que lo que puedan aportar sin embargo son arropados y desplazan fuera a verdaderos fundadores y militantes de la izquierda, ni modo, así se ha ido dando.
Noroña fue agredido por Alito Moreno en un acto de desesperación violenta por la impotencia de ser el perdedor y perfilarse a ser desaforado y juzgado por delitos como enriquecimiento ilícito, fraude fiscal, lavado de dinero, peculado y uso indebido de atribuciones y facultades documentados en Campeche desde el 2022. Razón suficiente para buscar apoyo en Estados Unidos rentándose como oposición legítima, exponer a nuestro país y solicitar la intervención extranjera -igual que Lilly Téllez- peores “mexicanos” ya no puede haber.
Fernández Noroña ganó -hasta hoy- dos veces, quienes lo conocemos sabemos que es de mecha corta, fácilmente se encoleriza y del discurso puede pasar a los golpes, pero en este caso se abstuvo dejó correr la agresión primero verbal y los jaloneos el resto es historia documentada, prefirió emprender la salida, los incitadores a la violencia siguieron y se exhibieron más y más, es evidente; se mostro la naturaleza porril del priista en desahucio. Primer triunfo.
Segundo triunfo; la pléyade de articulistas, columnistas, editorialistas, comentaristas de radio y tv que fieles a su misma naturaleza tergiversan y esgrimen su alta capacidad argumentativa para hacer responsable o culpable de la agresión al mismísimo personaje agredido Noroña. López Dóriga, Raymundo Rivapalacio, Ricardo Raphael, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Jorge Fdez. Menéndez, en fin hay más, los mismos de siempre Milenio, Reforma, Excelsior, El Universal, Grupo Fórmula, etc. Etc. Esta reacción solo fortalece más aún a Noroña y decanta la calidad humana y profesional de los creadores de artilugios en defensa de cadáveres políticos detestables. El triunfo frente al nado sincronizado para Gerardo lo da la interpretación que el ciudadano da a ese bombardeo mediático. Y esto solo es posible por la comunión de la desgracia de una oposición sin coherencia ni principios. Aunque algunos no lo vean son dos triunfos. Sin comentar el aval de la presidenta Claudia Sheinbaum en su interpretación del altercado, es decir más del 70% de empatía.
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@raulcaraveo
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