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Cortesia..
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Xalapa, Ver.-
A 10 años de la explosión masiva que sacudió las instalaciones de la planta Clorados III, ubicada dentro del Complejo Petroquímico Pajaritos de Petróleos Mexicanos (Pemex), con saldo de 32 trabajadores sin vida y más de un centenar con lesiones graves, aún se recuerda lo que fue una de las peores catástrofes industriales en la historia reciente de Veracruz. Este 20 de abril, diez años después, los pobladores señalaron que el hongo de humo tóxico y el estruendo ensordecedor siguen vivos en la memoria de los habitantes de Coatzacoalcos, Nanchital, Minatitlán y Agua Dulce. Para los reportes oficiales, fueron 32 víctimas mortales; para mujeres como Teresa Sánchez, fue el día que perdieron una parte de su vida. Su hijo, Jonathan Suárez Sánchez, de apenas 28 años, fue uno de los fallecidos. Jonathan laboraba para la compañía Perigamsa, una subcontratista de ICA FLUOR. Esta última había sido contratada por Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), la empresa responsable de operar esta sección del complejo. Teresa relata con dolor que, días antes de la tragedia, ya se habían reportado fugas de gas en las instalaciones. A pesar de sus súplicas, no logró convencer a su hijo de faltar al trabajo aquel fatídico día. El hermano de Jonathan, quien también trabajaba para la misma compañía en el Complejo Petroquímico Pajaritos, logró salir a tiempo y sobrevivir. Sin embargo, la familia quedó marcada para siempre por la pérdida. El caso de Marlene es igualmente desgarrador. Ella perdió a dos hijos en la misma explosión: Oscar, de 34 años, y Abigail Sánchez Cruz, de 28. Para ella, el dolor es una constante diaria que no se mitiga con el paso de los años. En el décimo aniversario las autoridades reflexionan sobre la cultura de prevención, sobre todo para quienes trabajan en la industria petroquímica: “Reporta cualquier anomalía: Las fugas menores de gas, como las reportadas antes de esta tragedia, nunca deben ignorarse. Exige protocolos claros: Las empresas subcontratistas están obligadas a garantizar la seguridad de su personal en todo momento. Conoce las rutas de evacuación: En complejos tan grandes, saber por dónde salir en caso de emergencia es la diferencia entre la vida y la muerte. Atiende tu salud mental: Si perdiste a un familiar en un accidente laboral, buscar apoyo es fundamental para afrontar la depresión, un padecimiento que afectó severamente a madres como Teresa”. Cada año, las madres, esposas e hijos de los 32 trabajadores fallecidos acuden a los cementerios de la región sur. Llevan flores, encienden veladoras y elevan oraciones por aquellos que salieron a trabajar y nunca regresaron. Para los habitantes de Coatzacoalcos y municipios vecinos, el recuerdo de aquella tarde sigue intacto. La movilización de los cuerpos de emergencia y la desesperación en los hospitales marcaron un antes y un después en la historia de nuestra ciudad. A 10 años de distancia, la exigencia de las familias sigue siendo la misma: que la memoria de sus seres queridos no se borre bajo el peso del tiempo. Por lo anterior, hicieron un llamado constante para que las condiciones de seguridad en la zona industrial de Veracruz garanticen que una tragedia de esta magnitud jamás vuelva a repetirse.
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