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Xalapa, Ver.- Aunque hasta la fecha no han hecho públicos los permisos de uso de suelo ni las manifestaciones de Impacto Ambiental, desarrolladores de fraccionamientos que promocionan exclusividad a orillas de la Laguna de Tamiahua, en el norte del estado, transforman el paisaje virgen de lagunas y playas en los municipios de Tampico Alto y Pueblo Viejo. Hoy se observan muelles privados, bardas nuevas y claros abiertos donde antes hubo vegetación costera. El mangle que históricamente blindaba las costas retrocede ante la expansión de fraccionamientos de lujo. Su infraestructura habitacional ignora la transparencia ambiental. La región, consolidada hace dos décadas como refugio de élites tamaulipecas, enfrenta una reconfiguración que prioriza la plusvalía sobre la integridad de sus ecosistemas costeros. En esta franja del estado de Veracruz, empresas inmobiliarias promueven residencias y fraccionamientos de alta gama en zonas cercanas a manglares y cuerpos lagunares, sin que hasta ahora exista información pública sobre los permisos ambientales que respalden esos desarrollos. La expansión ocurre principalmente en los municipios de Tampico Alto y Pueblo Viejo, donde el paisaje combina comunidades tradicionales con proyectos privados de gran escala. Durante las últimas dos décadas, el norte de Veracruz comenzó a transformarse en un destino de descanso para empresarios y figuras políticas provenientes de Tamaulipas. La cercanía con el puerto de Tampico, junto con la presencia de playas, lagunas, presas e islas, consolidó a la región como un punto de interés para el sector inmobiliario. La reconfiguración territorial es hoy visible en el tipo de construcciones que avanzan sobre zonas naturales. De acuerdo con reportes del medio Elefante Blanco, se han ubicado desarrollos habitacionales en áreas donde persisten ecosistemas costeros. En Tampico Alto, particularmente a lo largo de la laguna de Tamiahua, se identificaron al menos una decena de residencias de gran tamaño, varias de ellas de dos y tres niveles, con albercas, palapas y muelles privados que se internan en el cuerpo de agua. Algunas de estas propiedades están delimitadas por bardas perimetrales; otras utilizan cercas metálicas instaladas en terrenos donde previamente existía vegetación natural. En varios puntos se observa la remoción de mangle para ampliar espacios y reforzar la privacidad mediante estructuras de material sólido. El cambio en el uso del suelo es visible desde la orilla de la laguna. En redes sociales, una conocida empresa promociona la venta de terrenos privados en Tampico Alto, ubicados en zonas con alta presencia de vegetación. Los lotes anunciados tienen superficies que van de 300 a 600 metros cuadrados y precios que oscilan entre 600 mil y un millón 200 mil pesos. En uno de los videos difundidos por la inmobiliaria se invita a comprar terrenos con pagos flexibles y construcción diferida. En el municipio de Pueblo Viejo, distintos desarrollos son presentados como proyectos de lujo integrados a entornos naturales. La oferta comercial asocia estos fraccionamientos con conceptos de confort, exclusividad y plusvalía, en zonas cercanas a playa Hermosa. Actualmente se promocionan tres fraccionamientos en esa área. El primero es Playaventura, descrito en un sitio web como un proyecto en marcha operado por empresarios de la zona sur de Tamaulipas. Ofrece lotes de 300 metros cuadrados y anuncia amenidades como gimnasio, jardines, canchas de pádel, áreas infantiles, albercas y espacios para asadores. Otra inmobiliaria impulsa dos proyectos adicionales: Playa Lum, inspirado en Tulum, y Playa Hermosa, inspirado en Los Cabos. Ambos se ubican en el ejido Colonia Guadalupe y contemplan la construcción de 288 lotes distribuidos en 19 manzanas. En su información pública se mencionan albercas, áreas verdes, terrazas, centros deportivos y casetas de seguridad. Además de estos desarrollos, la misma empresa anuncia un fraccionamiento de lujo adicional denominado Playa Blanc, aún sin detalles públicos sobre su etapa de ejecución. En redes sociales circulan imágenes del trazado de calles del fraccionamiento Playaventura, que muestran la apertura de vialidades en terrenos cercanos a la costa. Hasta el momento, ninguna de las empresas vinculadas a estos proyectos ha difundido de manera pública los permisos de uso de suelo ni las Manifestaciones de Impacto Ambiental que acrediten la viabilidad de las obras y las medidas de protección del entorno. La expansión inmobiliaria ocurre en una región caracterizada por manglares y cuerpos lagunares que forman parte del equilibrio ambiental del norte de Veracruz.
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