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XALAPA.- La paz auténtica y verdadera será posible siempre que se reconozca a las víctimas, obtengan la justicia y reparación del daño, afirma la iglesia católica en vísperas de la realización del Segundo Diálogo Nacional por la Paz los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero en Guadalajara, Jalisco. En el editorial del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis Primada de México advirtió sobre la importancia de tener tres actitudes fundamentales: mirar, interpretar y actuar. Se debe “mirar la realidad sin eufemismos ni evasiones; interpretar con responsabilidad qué prácticas sí contribuyen a reconstruir el tejido social y a fortalecer la justicia; y actuar mediante compromisos medibles en el tiempo, más allá de coyunturas políticas o calendarios sexenales”. Agrega que “dialogar no significa negociar la dignidad humana ni pactar con la impunidad. Dialogar es construir juntos las condiciones para que la justicia sea posible y para que la seguridad no sea un privilegio de unos cuantos”. En tanto, el obispo auxiliar Francisco Javier Acero Pérez también hizo un llamado a la iglesia a vivir en armonía y respeto mutuo a pesar de las cuestiones sociales; es importante “construir y vivir juntos la paz”. Durante la homilía en la Basílica de Guadalupe, el prelado señaló que el perdón y el amor son vitales para mantener la unidad en las comunidades. En cuanto a la paz, se debe trabajar para lograrla, porque no la ofrecen los grandes eventos, sino “el tiempo de escucha a diario a quienes padecen indiferencia en medio de la globalización de la impotencia”. También hizo un exhorto a estar “unidos y libres de condicionamientos ideológicos y políticos. Así seremos eficaces al decir no a la guerra, sí a la paz; no a la carrera armamentista, sí al desarme; no a la economía que empobrece a los pueblos y la tierra, sí al desarrollo integral”. El editorial de Desde la Fe recordó los trabajos por la unidad y la paz iniciaron luego del asesinato de los padres jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, junto con el guía de turistas Pedro Palma, en Cerocahui, Chihuahua, en junio de 2022. Ese crimen no dio lugar a una respuesta de confrontación ni de violencia, sino a la apuesta por la paz. Esta se construye “cuando las comunidades vuelven a hablarse, cuando el Estado asume plenamente su obligación de garantizar seguridad y justicia, y cuando la sociedad deja de alimentar la violencia con indiferencia, normalización o miedo”.
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