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XALAPA.- Acaso como una advertencia de que su excesivo protagonismo y su confrontación incluso con la gobernadora Rocío Nahle, han comenzado a pasar factura, o quizá debido a que todos andan demasiado nerviosos con el presidente Donald Trump pisándoles los talones, lo cierto es que el senador de Morena Manuel Huerta Ladrón de Guevara quedó fuera de la gira presidencial del pasado viernes. Hay quienes dicen que la ausencia del polémico legislador en la reciente gira presidencial por Veracruz no fue un descuido de agenda ni una coincidencia menor. Por el contrario, fue un mensaje político claro y contundente al no ser convocado. Dicen los que saben que cuando un actor central del movimiento como Manuel Huerta queda fuera de un evento de alto nivel, algo no está bien en la relación con la cúpula del poder de Morena. O quizá todos andan nerviosos con Donald Trump pisándoles los talones, como para todavía tener que soportar las impertinencias del regordete senador morenista. Como fuera, durante años, Manuel Huerta construyó su carrera bajo el amparo del movimiento que hoy gobierna el país. Sin embargo, el exceso de protagonismo, la confrontación constante y los golpes dirigidos contra sus propios compañeros de partido, han comenzado a pasarle la factura. Y es que, arriba no hay espacio para quienes se salen de la línea, mucho menos para la política disfrazada de crítica. Dicen que el movimiento de la Cuatroté no perdona a quienes anteponen proyectos personales sobre el colectivo, y si no que le pregunten a Adán Augusto López, a los Monreal o a los Andy López Beltrán. La gira presidencial por Veracruz dejó claro quiénes cuentan y quiénes, por ahora, están en la banca. No fue un desaire casual, fue una señal. Una advertencia silenciosa pero contundente de que las decisiones tomadas desde el ego tarde o temprano se cobran. En política, nadie es indispensable. Mucho menos Manuel Huerta. Así las cosas.
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