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XALAPA.- Sin reparar en las incontables muertes ordenadas por Nicolás Maduro y su esposa, en las desapariciones forzadas, persecuciones y encarcelamientos de sus compatriotas, organizaciones de la Sociedad Civil para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (Espacio OSC), condenó las agresiones contra Venezuela por parte del gobierno de Estado Unidos, incluido el arresto del Presidente y su conyugue, así como las amenazas dirigidas a otros países de la región, incluido México. “Estas acciones se producen en un contexto de creciente confrontación geopolítica que pone en riesgo la paz, la democracia y la vigencia del derecho internacional en América Latina, el Caribe y en el mundo”, enfatiza en un pronunciamiento. La red, integrada por Serapaz, los Centros de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y Zeferino Ladrillero, la Red TDT, entre otras, advirtió sobre el uso reiterado de la llamada “lucha contra las drogas” como pretexto para amenazar, hostigar y atacar a naciones de la región, “sin asumir la responsabilidad frente a las causas estructurales y la profunda crisis interna que enfrenta Estados Unidos en esta materia”. Esta narrativa securitaria y militarizada, resaltó, “no sólo ha demostrado su fracaso, sino que sirve para justificar intervenciones, violaciones a la soberanía y graves afectaciones a los derechos humanos de los pueblos”. Expresó su preocupación porque la política exterior de Estados Unidos se está orientando al desconocimiento sistemático del derecho internacional y del sistema de protección de los derechos humanos, “vulnerando la soberanía de los Estados y el principio de no intervención. Este viraje se expresa tanto en el uso de la fuerza como en el retiro y debilitamiento deliberado de instancias y mecanismos multilaterales, con el claro objetivo de erosionar el orden internacional existente”. Espacio OSC condenó también la apropiación, el militarismo, el control y el saqueo de los recursos naturales de la región, “prácticas que históricamente han profundizado la desigualdad, la conflictividad social y la vulneración de los derechos de los pueblos, particularmente de comunidades indígenas, campesinas y populares”. Advirtió igualmente que la doble decisión del gobierno de Estados Unidos de impulsar los combustibles fósiles y abandonar los acuerdos climáticos internacionales con alternativas regenerativas, “configura una tormenta perfecta para el planeta”. Por ello hizo un llamado a la solidaridad nacional e internacional de organizaciones, plataformas, colectivos y movimientos sociales para alzar la voz frente a estas agresiones y exigir respeto a la autodeterminación de los pueblos. Exhortó a los Estados y a las distintas instancias y mecanismos de derechos humanos a condenar el rompimiento del orden internacional vigente y a fortalecer los espacios multilaterales como vía indispensable para la resolución pacífica de los conflictos. Igualmente convocó a mantener la observancia permanente, la articulación regional y la movilización continua en defensa de la paz y de los derechos humanos de toda la población mexicana y de los pueblos de América Latina.
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