El río que cruza Naolinco se ha convertido en un canal de desechos sin control; problema que lleva 20 años sin resolverse e impacta la afluencia turística
MEMORANDUM 3.- Habitantes de Naolinco advierten sobre una crisis ambiental que se ha prolongado por más de dos décadas: la contaminación de su río, afectado por residuos industriales y descargas sanitarias. Alertan que el problema ya repercute en la salud, el turismo y la calidad de vida en esta región reconocida como Pueblo Mágico. El río que cruza Naolinco no es solo un cuerpo de agua: es un eje natural que conecta comunidades, alimenta la cascada local -uno de los principales atractivos turísticos- y fluye hacia localidades como El Espinal, donde también se resienten sus efectos. Sin embargo, lo que antes representaba vida, hoy refleja deterioro, habitantes describen un cauce con agua oscura, espuma en algunos tramos, residuos visibles y un olor penetrante que se intensifica durante la temporada de estiaje, cuando el nivel baja y la contaminación se concentra. Este cambio no es reciente, se trata de un problema acumulado por más de 20 años, que ha pasado de ser una molestia ambiental a una crisis con implicaciones sociales y de salud. De acuerdo con testimonios como el de Francisco Caraza, el origen del problema es doble y constante, por un lado, en la parte alta de la cuenca, en Miahuatlán, operan empresas dedicadas a la producción de queso que vierten directamente al río el suero lácteo, un residuo altamente contaminante por su carga orgánica. Este desecho, al descomponerse, reduce el oxígeno en el agua, afecta la vida acuática y genera olores intensos, a la par, el río recibe descargas de aguas negras provenientes tanto de Miahuatlán como de la cabecera municipal de Naolinco, muchas de ellas sin tratamiento previo, lo que incrementa la presencia de bacterias, químicos y materia orgánica. La combinación de ambos factores ha convertido al afluente en un canal de desechos sin control efectivo. Uno de los aspectos más preocupantes ocurre durante la temporada seca, cuando el caudal disminuye, la concentración de contaminantes aumenta y se generan aerosoles que se dispersan hacia las comunidades cercanas. De acuerdo con los pobladores, esta situación coincide con la aparición de problemas de salud como: Enfermedades respiratorias. Dermatitis. Urticaria. Ante la falta de soluciones visibles, los pobladores han comenzado a organizarse para visibilizar la problemática y exigir intervención. Naolinco ostenta el nombramiento de Pueblo Mágico, reconocido por su tradición zapatera, su gastronomía y sus atractivos naturales, entre ellos, la cascada alimentada por este río ha sido un punto clave para visitantes de la región, del país e incluso del extranjero. Sin embargo, el deterioro del afluente genera un contraste preocupante: mientras se promueve la riqueza natural del municipio, la realidad ambiental muestra un ecosistema degradado, comerciantes y habitantes advierten que, de no atenderse el problema, podría impactar directamente la afluencia turística y, con ello, la economía local.