De Veracruz al mundo
AL ESTILO MATHEY
Gustavo Cadena Mathey.
2011-04-18 / 23:15:41
AAL El Testamento
Buen da, lector:



El ltimo da de su gobierno, el 30 de noviembre de 1986, a pocos minutos de la medianoche y a algunas horas de entregar el poder, Agustn Acosta Lagunes se encerr en la biblioteca de su modesto hogar en la calle Jacarandas del fraccionamiento Las Animas, para escribir algunas reflexiones para la historia:

Desde que nac, Veracruz ha sido siempre mi sueo y mi pasin. Tuve el privilegio de nacer en el seno de una familia cuya devocin fue siempre Veracruz. Y en mi familia, como es bien sabido en el centro del estado, ha habido Acostas y Lagunes de todo y para todo. Hubo armonizadores, los pacficos, los que entregaron hasta sus vidas para que no hubiera rencillas ni rencores, sino concordia y hermandad; tambin hubo los notorios, los turbulentos, los dispuestos a imponer su voluntad con las palabras o con las armas.

Hablo de los Acostas y de los Lagunes porque sus actos eran los temas de las conversaciones familiares que tenamos en la mesa y en los corredores de nuestra casa en Paso de Ovejas...



Crec en medio de un tejido de leyendas; exaltados los triunfos, omitidos los fracasos de tos valientes, esforzados, que igual bailaban sones jarochos, que soltaban con ritmo preciso el fuego de sus armas.

Yo oa hablar en mi infancia de ganado, de potreros, sequas, siembras, caa de azcar, ingenios, cafetales, de un Veracruz gigante donde haba zonas distintas, rostros distintos, trajes distintos, pero tanto en las alturas del Cofre de Perote, como en las playas de La Antigua, todo era Veracruz.

Para mi, Veracruz era un continente, sin ms lmites que los del cielo y el mar.

En ese continente todo estaba por hacerse, segn el ir y venir de las palabras que recogan mis orejas. Se hablaba, claro, de la Revolucin, de Carranza, del General Aguilar, del General Jara, del Coronel Tejeda, del General Crdenas y, cercanos a nuestro corazn, del lic. Altamirano, del lic. Alemn Valds y de Don Adolfo. Vivamos en una especie de gesta y yo tena el privilegio de or y ver a los protagonistas de la historia de Veracruz.

Veracruz desde Paso de Ovejas, se convirti para mi en la tierra de promisin, de grandeza y de lucha, de ros indmitos y de riquezas que slo podan aflorar con el trabajo, con la disciplina y con la inteligencia.

Y as como hay nios que quieren ser beisbolistas o aviadores, yo, desde que empieza mi memoria, recuerdo que quise ser gobernador. La palabra gobernador se pronunciaba en mi casa con genuflexiones en la voz. Gobernar era convertirse en mago, constructor, en hacedor. La palabra gobernador y la palabra Dios se me confundan en mi mente infantil. Dios era el creador de todas las cosas, pero los gobernadores eran los que hacan la paz, las carreteras, los puentes, las escuelas, las presas y estadios.

En todo caso, el gobernador era alguien con poderes sublimes que poda utilizar para hacer producir la tierra, para establecer la concordia, para ayudar a los nios, a los ancianos y a todos los veracruzanos. Se hablaba en mi casa de que el gobernador Dehesa haba mandado a hacer el Puerto de Veracruz y la Escuela Preparatoria de Xalapa, que el General Jara haba construido el Estadio Xalapeo, que el Coronel Tejeda haba repartido las tierras y cerrado las iglesias, que el Lic. Altamirano era socialista y que el Lic Miguel Alemn Valds haba construido la primera carretera asfaltada para unir el puerto de Veracruz con Xalapa, y que haba abierto las iglesias.

POR ESO QUERA SER GOBERNADOR

Y lo fui y gobern en la salud y en la enfermedad pensando siempre en el bien general de mi estado. Nada hice pensando en mi persona o en mi familia, nada. Mi esfuerzo y mi dedicacin fueron ntegra y totalmente para el Estado de Veracruz. Si de algo fui acusado y, con razn, fue de avaro con el tiempo y con los dineros del pueblo, pero as tena que ser.

Si la palabra empuja el ejemplo arrastra. Si un gobernador se construye un palacio, sus colaboradores se edifican mansiones. Por eso me exced, tal vez, en la austeridad. Quera que la voz de mi conducta fuera la gua del orden de mi administracin. Cada centavo del Estado debera ser para el Estado y no para lujos personales o dispendios del gobierno.

Por eso hubo dinero para el hacer y para el quehacer. No hubo un municipio abandonado. No me dediqu a recorrer los pueblos, sino a tratar de resolver sus problemas urgentes o mediatos. Hice cuanto me permiti el tiempo y los haberes. Cuanto se hizo, se intent que fuera lo mejor posible.

Gobernar con vocacin de servicio es un sacerdocio. Un sacerdocio que implica retirarse del mundanal ruido para entregarse sin tregua ni distraccin a los menesteres que reclama el estado. Yo considero que si la democracia no es meritocracia, no es democracia. Quera y necesitaba gobernar con los capaces, amigos o no, con los talentosos, con los apasionados por Veracruz.

Me pas el tiempo dialogando, proyectando y haciendo. Hubiera querido ser Argos para tener ojos para cada ciudad, para cada pueblo, para cada posibilidad de mejorar la produccin en el campo, en las fbricas y en todos los lugares de trabajo. La diferencia entre el primer mundo y los dems es cosa de trabajo y eficiencia.

Termin mi mandato con la satisfaccin de haber hecho lo mejor que he podido, de haber entregado con alegra, con rigor, con responsabilidad y con vehemencia cuanto soy. Di mi sueo y mi vigilia a Veracruz. Di tanto cuanto puede dar un hombre y cuanto puede hacer un hombre por su pueblo al que ama con pasin.

Abandon mi persona para ser gobernador de tiempo completo. Hay algo que me falta decir y que debo decir con la satisfaccin de padre. A mis dos hijos les debo un reconocimiento y un agradecimiento. Ser hijo de un gobernador, en este pas o en cualquiera, es ser una persona privilegiada. Mis dos hijos renunciaron a la posibilidad de disfrutar de ese privilegio. Caso inslito, sacrificaron la comodidad, el aplauso y la familia para que yo pudiera gobernar con mayor libertad. Esta fue una decisin de ellos, y Esperanza y yo la respetamos; fue dura, difcil y a veces estrujante. No se separaron de nuestro cario, pero s de nuestro lado. A ninguno de los dos lo venci la soledad ni se le quebrant su propsito de mantenerse alejados. Jams supimos cuntas fueron sus soledades y sus tristezas. Todos hemos sido hijos y todos los que son padres podrn comprender la dimensin de este sacrificio.

Se que ms o menos en broma o ms o menos en serio, a veces se me tach de duro, avaro, adusto y hasta desangelado. Jams fue mi intencin herir la susceptibilidad de nadie. Si llegu a parecer grosero era por estar absorto y ensimismado. Mi pensamiento estaba distrado en la ocupacin y en la responsabilidad de gobernar. Esto que digo no es disculpa, es explicacin.

En cualquier caso, si yo he parecido duro, avaro y hasta desangelado, he tenido la suerte de tener por compaera a mi esposa Esperanza, que compensa por mi cualquiera de esos defectos. Si yo soy duro o repeln ella es dulce, tierna, amable y bondadosa.

Infatigable, reflexiva e inteligente, trabaj a mi lado sin fatiga ni desaliento. No anduvo en fiestas ni saraos, pero s subi hasta pueblos serranos, donde jams haba llegado antes la esposa de un gobernador.

Ella, veracruzana por matrimonio, por vocacin y por devocin fue la voz permanente de todos los veracruzanos que acudieron en busca de consuelo a nuestra casa o al DIF.

Nac en un rancho y crec con la costumbre de que se trabaja desde el amanecer hasta la oscuridad, o no hay dinero para la comida y para la raya del sbado. Las semillas hay que sembrarlas, el ganado hay que cuidarlo, las vacas hay que ordearlas, los potreros hay que limpiarlos y las cercas hay que tenerlas en buen estado. Mi mentalidad nunca fue de escritorio, sino de accin.

Al palacio de Gobierno llegu con el anhelo de convertir a Veracruz en granero y yunque de la Nacin. Si es cierto que para algunos polticos la lujuria es el poder, en mi caso esa lujuria ha sido, es y seguir siendo el trabajo. Para mi si el poder no se traduce en trabajo creador, el poder se convierte en fuerza corruptora y destructiva. El poder siempre debe ser para poder hacer mucho en beneficio de los dems.

De lo que ahora me despido no es del trabajo, sino de la gran oportunidad que me brindaron mis paisanos de trabajar seis aos para Veracruz. Me despido de la mejor etapa de mi vida que he compartido intensa e ntimamente con el Veracruz de mis sueos.

Acto seguido, don Agustn guard la pluma y se dispuso a dormir.

Al da siguiente despus de entregar el poder a don Fernando Gutirrez Barrios, sera de nuevo un ciudadano ms. Por ello, al salir del histrico evento del Cine Xalapa en Avila Camacho tom del cuello de este reportero el gafete de prensa que lo distingua del comn de los humanos y sentenci:

prstamelo porque en adelante ya nadie me va a pelar.

Que tenga un buen da lector.

gustavocadenamathey@hotmail.com

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