Ante presiones de Trump para poner fin a brigadas médicas cubanas, recuerdan que desde 1960, la isla ha enviado alrededor de 600 mil médicos a más de 160 países
MEMORANDUM 1.- Estados Unidos continúa exigencia para que países rompan la relación brigadas médicas cubanas. Apenas hace unos días, regresaron de Jamaica 227 integrantes del proyecto, luego de que Kingston rescindió unilateralmente el acuerdo de cooperación sanitaria binacional. Terminó así un convenio que llevaba 30 años funcionando, en el que fueron atendidos por los galenos cubanos más de 8 millones 176 mil pacientes. Igual destino tendrá el personal sanitario isleño en Guatemala, de donde saldrán 412 profesionales de la salud, después de 27 años de colaboración. La brigada cubana cubría más de 70 por ciento de los 22 departamentos, dio el año pasado más de 2 millones de consultas, con frecuencia en lugares a los que los médicos locales no llegan. La solidaridad sanitaria de las batas blancas antillana con más de un centenar de naciones tiene una larga historia detrás. En entrevista con La Jornada, la doctora en ciencias médicas Ana Beatriz Pérez Díaz, investigadora desde hace años en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri, explica que estas colaboraciones comenzaron “tan temprano como a inicios de los años 60, cuando salió la primera brigada médica cubana hacia África, específicamente a Argelia, que estaba comandada por el Che Guevara, nuestro comandante”. Según ella, la hermandad sanitaria “es uno de los rasgos que caracteriza a la revolución cubana, fruto del pensamiento internacionalista de Fidel Castro, que supo inculcarla desde muy temprano, masivamente, a nuestro pueblo, y que ha hecho que haya un sentimiento de solidaridad genuino por parte de los pueblos del mundo hacia esta isla”. De ahí en adelante –explica– nuestro ejército de batas blancas, fue símbolo de solidaridad por los más pobres del mundo. Los médicos cubanos estuvieron siempre dispuestos a ir a los lugares más intrincados, a atender a los más pobres, a esos que no tenían acceso a los servicios de salud en sus países. Y esto les ganó el cariño de las familias. Crearon nexos entrañables de amistad, de agradecimiento. No sólo hacia un lado, también hacia el otro, o sea, era agradecimiento mutuo y verdadero sentimiento de fraternidad”. Indica que desde 1960, la isla ha enviado alrededor de 600 mil médicos a más de 160 países, sobre todo del sur global. Dos caras de la misma moneda, los brigadistas médicos que salen a otras partes del mundo lo hacen enfrentando riegos, pero también, aprovechando la oportunidad para mejorarse como profesionales. Según la doctora Pérez Díaz, esa ayuda del personal sanitario a otros pueblos implica privaciones. Explica: “en primer lugar, estar lejos de la familia, de los padres, la pareja, los cónyuges, los hijos, durante varios años, es un sacrificio. En segundo lugar, a veces hay que vivir en condiciones precarias y hasta riesgosas. Y también, exponerse a enfermedades que no tenemos en Cuba y que son serias y pueden ser mortales”.