Uriel Flores Aguayo
A mayor edad más experiencia y más preocupaciones de la incertidumbre, en virtud de haber vivido diversas situaciones y ver con criterio propio los hechos del entorno. Cada generación tiene sus características y está envuelta de su personalidad, sus cualidades y defectos, así como los desafíos de su tiempo. No es cierto que el tiempo pasado fue mejor. Simplemente fue. Y tuvo sus virtudes y sus problemas. Que pueden seguir como base de la convivencia juvenil junto a lo nuevo. Falta mayor análisis del estado de la juventud mexicana, sin abstracción ni voluntarismo. En concreto. Hay la impresión de que se conoce poco a la juventud y de que se deja hacer y pasar lo que le ocurra. El mundo da lecciones: cada vez son más jóvenes, de menor edad, los que se involucran en hechos delictivos y se discute en algunos países si limitan el acceso a redes sociales. México no es isla, se ve influido por las tendencias mundiales, más lo que agrega la realidad nacional. También aparecen jovencitos en hechos delictivos graves, los arrastran al sicariato y son absorbidos por la realidad paralela de lo digital. Más la violencia común en escuelas y barrios, sin distinción de géneros. Deberíamos pensar en todo eso y cuestionarnos si tenemos la preparación para hacerle frente a esa realidad. Es un desafío a la sociedad en su conjunto, a las instituciones en general, a la educación y a las familias. Entra en juego lo preventivo en todo, especialmente en evitar que la juventud sea atraída por las drogas y el mundo del narcotrafico. Se requiere hacer mucho trabajo para lograr que la juventud eluda el dinero fácil y que sus afanes de buena vida justifiquen todo. En ese contexto cabe la importancia de que las escuelas y los docentes estén preparados y comprometidos con sus estudiantes; eso implica actualización y una actitud activa. Sin la participación del magisterio es poco lo que se puede avanzar en sentido positivo. También es clave la postura profesional de las policías y la justicia, su modernización. En general debemos entender, explicarnos, las tendencias que impactan a la juventud y estar preparados. Es absurdo no hacer nada, dejar pasar, eludir responsabilidades, acudir a mitología juvenil, priorizar el control político y dejar a su suerte a la juventud. Ahí están los retos. Otra razón fundamental para prever y mejorar el futuro es trabajar con la niñez desde ahora.
Recadito: inducidos los nombres de aspirantes cobra vida el dicho del filósofo guerrerense, “ la caballada está flaca” . |
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