Miles de muertes por uso de asbesto en México; en muchos países está prohibido, pero en el país hasta lo regalan los candidatos en campaña
MEMORANDUM 3.- El asbesto es un mineral de fibras rígidas, largas y flexibles, resistentes al calor y la corrosión. Por ello, y por su bajo costo, se emplea con frecuencia en la industria de la construcción, por ejemplo, en láminas, tejas de recubrimiento, azulejos, papeles o cementos; y en productos de fricción como embragues, frenos o componentes de transmisión, así como en materiales textiles, envases, paquetería, revestimientos y pinturas, entre muchos otros productos. Hoy en día hay absoluta certeza de que la exposición a las fibras de asbesto en cualquiera de sus formas puede causar graves problemas a la salud. Afectan sobre todo a los pulmones y a las membranas que los envuelven, la pleura y el mesotelio, provocando el cicatrizado previo a la fibrosis del tejido pulmonar, mesotelioma, asbestosis, y cáncer de pulmón. El primer país en restringirlo fue Islandia, en 1983. En los siguientes años se sumaron otras naciones, en especial del viejo continente. La Unión Europea lo hizo de manera definitiva en 2005. A la fecha, por lo menos 75 países siguieron esa ruta. Pero aquí, en México, continúa su uso y venta. Se oferta hasta en páginas de comercio electrónico como Mercado Libre. “Tela de asbesto que soporta hasta 500 grados de temperatura”, se lee en un anuncio reciente de la plataforma, el cual ofrece un descuento por metro cuadrado de 914 a 809 pesos de sus casas. Los productos a precios rebajados son: láminas de asbesto”, fue la publicidad oficial. “El mayor consumo de asbesto en nuestro país se dio entre 1930 y 1970, después comenzó a disminuir a nivel global. Al observar los datos actuales de exportación, comprobamos que sigue circulando en México. Hay un stock, continúa sacándose. En territorio nacional no hay minas de asbesto para explotar con fines comerciales, todo viene de fuera: en su momento Canadá y Brasil, ahora Rusia, China, Kazakhstan”, señala Alejandro Cabello López, médico adscrito a la Unidad de Investigación de Salud en el Trabajo del Centro Médico Siglo XXI, del IMSS, quien recién participó en una mesa de diálogo relacionada con el tema, organizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM. De 1998 a 2022, se señala en la investigación, al menos 5 mil 472 mexicanos fallecieron por mesotelioma; el 67 por ciento de las muertes correspondieron a hombres, y las tasas de mortalidad por edad fueron más altas en las personas mayores a 55 años; aumentaron de 2.53 por millón en 1998 a 3.46 por millón en 2022. Las cinco entidades con más muertes son: Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León y Querétaro.