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XALAPA.- En México se estima que uno de cada dos niñas, niños y adolescentes de 1 a 14 años ha experimentado un método de disciplina violenta, es decir, al menos 20 millones han sufrido alguna forma de agresión en sus hogares, alerta la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país. De acuerdo con datos del sector salud al menos 70.8 por ciento de las lesiones por ataques atendidas en menores de edad ocurren en la vivienda que habitan, lo que refleja que los menores son agredidos en el espacio donde deberían sentirse más seguros. El organismo de Naciones Unidas destaca que las agresiones que sufren en sus hogares afectan su desarrollo integral, su salud mental, el aprendizaje y el rendimiento escolar. Agrega que sufrir castigos corporales o cualquier tipo de violencia pueden generar consecuencias no sólo físicas, también emocionales y sicológicas; incluso, pueden desarrollar conductas antisociales de alto riesgo, problemas de salud mental, abandono del hogar, así como normalizar y reproducir los mismos patrones de conducta, porque “la violencia siempre deja huellas”. Las agresiones contra la infancia y la adolescencia, afirma Unicef, también conllevan graves costos económicos y sociales, tanto en la pérdida de potencial como en la reducción de la productividad. Además, genera costos en salud y seguridad, pues se estima que produce gastos que representan entre 2 y 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial. Por ello, el organismo de Naciones Unidas subraya la importancia de impulsar una política de Estado para una crianza positiva, a fin de prevenir la violencia y fomentar la construcción de paz. Se trata, explica, de avanzar hacia prácticas que promuevan un desarrollo saludable y armonioso, sin violencia, reconociendo las necesidades, habilidades e intereses en cada etapa de la vida. Una crianza positiva, señala el organismo multinacional, permite impulsar políticas y programas en apoyo a la crianza, a fin de brindar herramientas a madres y padres, así como a personas cuidadoras, para ejercer su papel de cuidado sin ejercicio de ningún tipo de agresión física, verbal o emocional. El Fondo también recordó que en México todo tipo de castigo violento contra los niños está prohibido por la ley, además de que violan los derechos de la niñez y la adolescencia.
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