|
|
Foto:
Cortesia..
|
Xalapa, Ver.- Vaya recibimiento el que ha dado la derecha y la extrema derecha española al cónclave de fuerzas progresistas que se celebra en Barcelona, y en el que participa la Presidenta Claudia Sheinbaum, al que han calificado de “Aquelarre (supuesta reunión nocturna de brujas y brujos para realizar rituales, hechicería o invocar al demonio) comunista”, “narcoestados”, “gestores de países sumidos en la pobreza y el narcotráfico”, “guerracivilistas populistas y revanchistas”. Por ello, ante lo exabruptos, cada vez más subidos de tono y ofensivos, el propio presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, en su calidad de anfitrión del encuentro, “pidió disculpas públicas porque el pueblo español es hospitalario y amable”. La presidenta de la Comunidad de Madrid, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, que ha insultado en reiteradas ocasiones en el pasado a la mandataria mexicana, también arremetió contra la reunión en Barcelona: “Nosotros no podemos coquetear con países que no respetan las elecciones libres, a la oposición, a la labor sindical, la libertad de prensa, expresión cultural, religiosa o de conciencia, o la labor independiente de los jueces. No quiero generalizar, no digo todos, pero la mayoría de ellos (son) gestores de países sumidos en la pobreza y el narcotráfico”. Y añadió que algunos de los asistentes a la cita se oponen “a la alternancia política” con mensajes “guerracivilistas, populistas y revanchistas” alentando, según ella, “una pretendida lucha de clases y también un revisionismo histórico para no afrontar sus responsabilidades actuales”. Desde la ultraderecha de Vox, el eurodiputado Hermann Tertsch, calificó el encuentro de “aquelarre comunista” y fue más allá, al escribir en sus redes sociales que “la banda criminal del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla hablan de “su rebaño”, se supone que en referencia a los narcoterroristas y los sicarios de los carteles”. Ante esta andanada de insultos, el presidente Sánchez, durante una rueda de prensa conjunta con el presidente de Brasil, Lula da Silva, pidió disculpas públicas porque “lo que está claro es que la sociedad española, que es abierta, hospitalaria y respetuosa, no se siente representada por esos insultos”.
|