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XALAPA.- Recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la posibilidad de implementar técnicas de fractura hidráulica (’fracking’) en México, luego de las críticas generadas tras abrir la puerta a su uso, una postura que contrasta con el rechazo que mantuvo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y varios funcionarios morenistas que hoy se mantienen callados. Pero las nuevas tecnologías utilizadas en el Fracking (fracturación hidráulica) para la extracción de gas no convencional ha permitido reutilizar el agua de la perforación de pozos y reducir su uso hasta en 80 por ciento, además de que se ha echado mano de químicos con un bajo porcentaje sustancias y desarrollados para ser solubles y dispersados en diferentes tratamientos en superficie, además, cada pozo perforado es aislado con tubería de acero y cemento, para evitar el contacto directo con mantos freáticos o formaciones rocosas, asegura Ramses Pech, ingeniero químico y experto en la industria de hidrocarburos, energía geotérmica y economía, sobre la oportunidad que tiene México para extraer gas natural a través de este método. Sobre las versiones de que este método para extraer gas es altamente contaminante del medio ambiente por el uso químicos y por desperdicio de agua por fracturación hidráulica, el especialista destacó que “actualmente la técnica de estimulación en formaciones de baja permeabilidad se ha concentrado en invertir en avances tecnológicos en tres áreas, como la superficie, donde se realizarán operaciones para reducir el número de unidades para este trabajo, reducir el uso de combustibles en máquinas para bajar las emisiones de dióxido de carbón, en tanto se desarrollan motores a base de gas natural y eléctricos, lo que llevará a reducir la contaminación del aire y del ruido. Para las tareas en el subsuelo, refiere que en los últimos años se desarrollaron prácticas en la cantidad de agua necesaria para transportar la arena y los químicos utilizados, y es en este punto donde resalta la reutilización en un mayor número de veces del agua por el retorno de cada fractura, lo que permite recuperar hasta el 60 por ciento del líquido. En lo que respecta a los químicos, el especialista en hidrocarburos subraya que éstos ya contienen un bajo porcentaje de sustancias, ya que han sido desarrollados para ser solubles y ser dispersados en diferentes tratamientos realizados en superficie, a lo que se suma que cada pozo perforado para extracción de gas no convencional, es aislado con tubería de acero y cemento, con lo que se evita el contacto directo con los mantos freáticos. Comenta que uno de los obstáculos es el presupuesto, ya que para pasar de una producción de gas de 2,000 millones de pies cúbicos diarios a más de 9,000 Mmpcd, se deberían perforar unos 32 mil pozos, donde cada uno requeriría de una inversión de entre 12 millones y 15 millones de dólares, lo que anualmente rondaría los 45 mil millones de dólares, según un cálculo a 10 años, cuando actualmente Petróleos Mexicanos (Pemex) perfora 200 pozos, a lo que se suma que su presupuesto anual no supera los 10 mil millones de dólares sólo para exploración y producción. El panorama es alentador, ya que permitirá incrementar la producción en un periodo de 10 a 15 años, dependiendo de los recursos disponibles, el equipo, infraestructura y vías de acceso. Un punto fundamental que se debe resolver a la brevedad es el de la seguridad del personal, ya que éste debe transitar las 24 horas por brechas y caminos sinuosos para operar durante la perforación y terminación de los pozos.
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