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Xalapa, Ver.- El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas (Antac) ya se había negado a dialogar con el subsecretario” de Gobernación, César Yáñez, pero ahora acusan que bajo sus órdenes funcionarios de esta dependencia “sabotearon la mesa de diálogo” que se llevaría a cabo el viernes en el Palacio de Cobián. En un comunicado, señalaron que la tensión entre el gobierno federal y los productores agrícolas “ha escalado, pero no por acciones del campo”. Insistieron en que “es inadmisible” que la dependencia “pretenda sabotear el diálogo” entre los productores y la Presidencia de la República, debido a que con su intermediario ya habían avanzado en abordar diversos temas y por ello se acordó una mesa de trabajo a las 10 de la mañana en la Secretaría de Gobernación (SG). Al reiterar su disposición a dialogar con Carlos Augusto Morales, secretario particular de la presidenta Claudia Sheinbaum, indicaron que con él avanzaron en el “reconocimiento a los problemas de orden estructural” que afectan la economía nacional y al campo mexicano. Incluso, añadieron, “se había puesto a revisión la inviabilidad” de continuar con una política de precios a los granos básicos, sujeta a los mercados internacionales. Sin embargo, “la conducta de la Secretaría de Gobernación echa para atrás esos avances y su proceder favorece a los grandes corporativos agrofinancieros que han hinchado sus bolsas con la importación indiscriminada de alimentos y con la toma de gran parte del mercado nacional alimentario”. Agricultores y transportistas reiteraron su inconformidad por el “exagerado” dispositivo de seguridad en Gobernación con “puertas cerradas y con candados”, y un intento de condicionar la entrada. Agregaron que “por instrucciones” de Yáñez, los funcionarios acordaron condicionar, no sólo el número de productores que estaban dispuestos a recibir, “sino también reservarse el derecho de admisión, haciendo una purga a la lista” de quienes pretendían entrar a la reunión. Por esa razón, decidieron retirarse, tras aguardar cuatro horas afuera de la dependencia. Desde un inicio pedían dialogo con otros funcionarios. Apuntaron que el “sabotaje al diálogo” para construir una política agroalimentaria que “escape a los esquemas desastrosos” del T-MEC ocurre en un momento complicado debido a la guerra en Medio Oriente, que ha demostrado “en forma abrumadora” el error de sostener una política económica sustentada en “la falacia” de que resulta más barato importar la comida y la energía que producirla nacionalmente.
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