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Xalapa, Ver.-
Al destacar la defensa de la soberanía, el canciller Roberto Velasco Álvarez delineó la que será su estrategia diplomática, la cual estará centrada en el fortalecimiento de la relación con América del Norte, la ratificación de la integración de América Latina y el Caribe, una mayor diversificación hacia otras regiones del mundo y el protagonismo de México en los procesos de reconfiguración de los canales del multilateralismo. En un mensaje que brindó al personal del Servicio Exterior y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el canciller hizo énfasis en los procesos comerciales y de seguridad regional con los socios de Norteamérica y reafirmó la solidaridad de nuestro país con Cuba frente a la compleja situación que enfrenta la mayor de las Antillas por la asfixia a la que lo ha sometido la administración de Donald Trump. Expresó: “Nuestra agenda prioritaria será la defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial, el impulso al crecimiento económico mediante el fortalecimiento de cadenas de valor, y la identificación concreta de oportunidades comerciales y de inversiones. Y, por supuesto, la protección consular y la defensa de la comunidad mexicana en el exterior. Nuestro método será la construcción de alianzas desde el respeto mutuo y el derecho internacional, no desde la confrontación”. Al referirse a la relación con Estados Unidos y Canadá, expresó que desde la SRE se respaldará, desde la perspectiva política, el proceso de revisión del T-MEC, “para que continúe siendo un motor de desarrollo y crecimiento para nuestro país”. En el marco de temas políticos, subrayó, con los dos vecinos del norte se mantendrá “una cooperación en materia de seguridad cimentada en la confianza mutua y la responsabilidad compartida, sin subordinación y en estricto apego a nuestra Constitución y al derecho internacional”. En América Latina y el Caribe, sostuvo, México ejerce una política fundada en la convicción de que la integración regional es un instrumento que puede y debe encontrar soluciones a los retos comunes de la región como la salud, el desarrollo tecnológico o las causas estructurales de la migración. En el caso particular de Cuba, enfatizó que se mantendrán los principios de solidaridad y no intervención.
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