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XALAPA.- En cinco semanas de guerra en Irán, casi ningún activo accionario se ha librado de las ventas en bolsa, pero como industria sólo hay una ganadora: los grandes productores de petróleo, dejando muy rezagados el consumo discrecional, industrial, tecnológico y financiero. Las petroleras se han fortalecido impulsadas por el precio del crudo, que en la guerra contra Irán ha escalado cerca de 60 por ciento, el mayor repunte de su historia. Los beneficiarios son magnates que apoyaron a Donald Trump, según especialistas. La rentabilidad del exchange traded fund (ETF) de Energy Select –instrumento de inversión que agrupa diversos activos, como acciones, bonos, y materias primas, cotiza en bolsa y permite comprar y vender participaciones en tiempo real, como acciones individuales– en las últimas cinco semanas ha sido de 5.76 por ciento, y es el único sector que ha repuntado. El estrecho de Ormuz (la ruta de tránsito más importante del mundo para el petróleo crudo y punto vital para la distribución de 20 por ciento del petróleo global y fundamental para el fin de la guerra) está cerrado desde hace más de un mes. El temor al desabasto eleva el precio del petróleo y, por ende, el valor de las empresas que lo producen. Además, un alza prolongada y fuerte del petróleo puede afectar la inflación y a las tasas de interés más adelante.
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