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Xalapa, Ver.- En un contexto donde la migración sigue siendo un fenómeno complejo, con riesgos persistentes para quienes lo enfrentan, en los últimos años, el estado de Veracruz se ha consolidado como uno de los principales puntos de paso para personas migrantes que buscan llegar al norte del país. Su ubicación estratégica dentro de la ruta del Golfo lo mantiene como zona constante de operativos y aseguramientos, en medio de un flujo que no ha dejado de evolucionar. Los casos más recientes reflejan la dimensión del fenómeno. En marzo de 2026, las autoridades localizaron a 229 personas de origen centroamericano hacinadas dentro de un tráiler detenido y llevado a un corralón de Xalapa. El hallazgo evidenció nuevamente las condiciones de riesgo en las que viajan los migrantes. A este hecho se suman otros operativos relevantes. En mayo de 2024, más de 400 personas fueron encontrados en tres autobuses sobre la carretera Minatitlán–Acayucan. Ese mismo mes, un despliegue estatal en ocho municipios permitió ubicar a 270 extranjeros. Meses después, en noviembre, otras 253 personas fueron aseguradas en la zona montañosa central, particularmente en municipios como Orizaba y Río Blanco. Los expertos coinciden en que la geografía del estado lo convierte en un paso obligado para quienes cruzan desde el sur del país. Municipios del centro, sur y norte concentran la mayor incidencia de estos operativos, al conectar rutas ferroviarias y carreteras utilizadas por redes de tráfico de personas. Los reportes oficiales revelan patrones repetidos: traslado en condiciones de hacinamiento dentro de cajas de tráiler, camiones de carga o autobuses. La mayoría de las personas proviene de Centroamérica, aunque también se ha detectado un aumento de migrantes de Sudamérica y el Caribe. Pese a variaciones en cifras nacionales, el tránsito por Veracruz se mantiene como una constante.
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