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Xalapa, Ver.-
Irán y su policía de la “moral” iraní vigila a toda la población femenina: 40 millones, entre mujeres y niñas. Los agentes conducen por toda la ciudad, y tienen facultades para dar el alto a cualquier mujer y examinar su vestimenta, estudiando detenidamente cuántos mechones de cabello tiene a la vista, la longitud de sus pantalones y su abrigo y la cantidad de maquillaje que lleva. De conformidad con las leyes sobre uso obligatorio del velo, las mujeres y las niñas –incluidas las de apenas nueve años, aunque en la práctica el velo obligatorio se impone desde los siete años en las escuelas primarias–, están obligadas, a cubrirse el pelo con un velo. Las que no lo hacen, son consideradas delincuentes por el Estado. El castigo por dejarse ver sin velo en público puede ser de detención, pena de prisión, multa o latigazos, pero no siempre fue así era un país muy distinto antes de la llegada al poder de los ayatolás. El régimen del sha Mohammad Reza, señalado por su corrupción y autoritarismo, inició en 1963 la llamada Revolución Blanca, una serie de reformas que buscaban modernizar e industrializar al país para acercarlo más a Occidente. Las reformas promovidas por Reza incluían la emancipación de las mujeres, que entre otros derechos civiles adquirieron el voto. La Revolución Blanca despertó el antagonismo de los clérigos politizados del Islam chií, liderados por el ayatolá integrista Ruhollah Jomeini y de otros sectores. Desde la revolución islámica en 1979, las mujeres se han visto sometidas a restricciones sociales, especialmente relacionadas con su apariencia. La situación empeoró con la llegada al poder del presidente conservador Ebrahim Raisi, un fiel seguidor del ayatolá Ali Jamenei. La República Islámica comenzó a implementar medidas para reforzar su control sobre todos los aspectos de la vida en Irán. Estos incluían el acoso y el arresto de disidentes. Este período ha sido descrito como un nuevo "reinado del terror" por los grupos de derechos humanos, marcado especialmente por una represión contra los derechos de las mujeres. En 2022, altos funcionarios, incluidos el presidente Raisi y numerosos imanes de oración de los viernes (poderosos elegidos por el Líder Supremo), ordenaron, promovieron y justificaron la aplicación violenta de las leyes de "hijab y castidad" para las mujeres, lo que llevó a una brutal represión contra las mujeres con hijab supuestamente inapropiada. Incluso cuando una mujer lleva el cabello cubierto con un velo, puede considerarse que no cumple la legislación sobre la indumentaria si, por ejemplo, deja a la vista unos mechones de pelo o se estima que su ropa es demasiado colorida o demasiado ajustada. Después de la muerte bajo custodia de Mahsa Amini en septiembre de 2022, una joven arrestada por supuestamente violar el código de vestimenta, lo que provocó protestas. A partir de ese momento, el lema Mujeres, Vida, Libertad se convirtió en el eje de un levantamiento nacional contra décadas de opresión de género, represión política y violencia estatal. Las protestas se extendieron por todo el país y rápidamente trascendieron las fronteras de Irán, recibiendo el apoyo de mujeres y hombres de todo el mundo y situando la lucha de las mujeres iraníes en el centro del debate internacional sobre derechos humanos. Desde abril de 2024, las autoridades intensificaron estas patrullas de seguridad a pie, en motocicleta y en vehículos para hacer cumplir el velo obligatorio, incluyendo persecuciones de automóviles, confiscación de vehículos y castigos que equivalen a tortura. La organización señala que en 2024 un proyecto de ley para prevenir el daño a las mujeres y mejorar su seguridad contra la mala conducta permaneció pendiente ante el parlamento. El proyecto no pudo definir la violencia doméstica como un delito, criminalizar la violación conyugal o el matrimonio infantil, o garantizar que los hombres que asesinan a sus familiares femeninos se enfrenten a castigos proporcionales.
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