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XALAPA.- México y el resto de los 33 Estados miembros del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL) reiteraron su condena “inequívoca” a cualquier uso o amenaza de uso de armas nucleares y exigieron la eliminación “transparente, verificable e irreversible” de esos arsenales. A través de un comunicado, advirtieron que en “el actual entorno internacional, marcado por la erosión de los mecanismos de control de armamentos y la persistencia de doctrinas basadas en la disuasión nuclear”, la existencia de alrededor de 12 mil 241 ojivas nucleares en el mundo —según el Anuario 2025 del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI)— representa una amenaza para la supervivencia de la humanidad, debido al impacto humanitario “catastrófico” que implicaría su uso, ya sea intencional o accidental. En el marco del 59 aniversario del Tratado de Tlatelolco, que se conmemoró este 14 de febrero, mediante el cual se adoptó y se abrió a firma el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe, conocido como Tratado de Tlatelolco, los gobiernos expresaron su “gran preocupación” por la creciente amenaza, explícita o velada, del empleo de armas nucleares y por el hecho de que muchas se mantienen en alto estado de alerta operativa. El tratado fue abierto a firma el 14 de febrero de 1967 y dio origen a la primera Zona Libre de Armas Nucleares en una región densamente poblada. Prohíbe el desarrollo, adquisición, ensayo, fabricación, producción, posesión y emplazamiento de armas nucleares en América Latina y el Caribe, una zona que abarca más de 20 millones de kilómetros cuadrados y donde habitan más de 650 millones de personas. Los Estados parte subrayaron que, si bien las zonas libres de armas nucleares no son un fin en sí mismas, constituyen un paso hacia el desarme general y completo bajo control internacional eficaz. Además, alentaron la creación de nuevas zonas mediante acuerdos libremente concertados entre los países de cada región. En el pronunciamiento, exigieron a los Estados poseedores de armas nucleares el cese de mejoras cualitativas y cuantitativas, así como de programas de modernización y desarrollo de nuevos tipos de armamento, al considerar que tales acciones son inconsistentes con el derecho internacional y con la obligación de avanzar hacia el desarme. También instaron a Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia —Estados parte en los Protocolos Adicionales I y II— a revisar o suprimir declaraciones interpretativas que consideran contrarias a la letra y al espíritu del tratado, a fin de otorgar garantías negativas de seguridad plenas e inequívocas a la región. Los países latinoamericanos y caribeños se comprometieron además a trabajar para el éxito de la XI Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), que se celebrará del 27 de abril al 22 de mayo de 2026 en Nueva York, y tomaron nota de la Primera Conferencia de Examen del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), prevista para noviembre de este año.
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