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XALAPA.- Luego de más de siete meses del deslave que dañó la carretera principal de acceso a la zona centro de Las Trancas, la obra de reparación permanece inconclusa, convirtiéndose en un riesgo permanente para peatones, automovilistas y comerciantes del lugar, ante la falta de respuesta de las autoridades. Las afectaciones se originaron durante la temporada de lluvias de junio de 2025, cuando un tramo de esta vía que conecta con el municipio de Coatepec colapsó. El punto más crítico se registró el 18 de junio, fecha en la que el Gobierno del Estado anunció el inicio de trabajos correctivos; sin embargo, estos nunca se concluyeron. De acuerdo con los vecinos, la empresa responsable abandonó el lugar desde noviembre del año pasado, retirando maquinaria y personal con el argumento de que ya no contaban con recursos para continuar la obra. Los habitantes aclararon que se trata de una carretera estatal y no municipal, por lo que la responsabilidad recae en la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), dependencia que ejecutó originalmente la vialidad hace más de 16 años. El punto más conflictivo se localiza entre la calle Revolución Mexicana y el bulevar que conduce al fraccionamiento La Ciénega, donde la obra inconclusa dejó expuestas tuberías y un registro de drenaje sin protección. Los vecinos señalaron que los peatones, incluidos niños y adultos mayores, se ven obligados a descender a la cinta asfáltica para poder cruzar, debido a la ausencia de un paso seguro. Ante la falta de respuesta oficial, algunos residentes han colocado señalamientos improvisados para alertar del peligro. A lo anterior se suma la reducción de la circulación vehicular a un solo carril, lo que genera congestionamientos severos en una vía que funciona como enlace entre municipios. El abandono de la obra también ha provocado problemas de salud pública, pues el escurrimiento de aguas residuales provenientes del centro de Las Trancas se estanca en el área dañada, generando malos olores y la proliferación de mosquitos. En el ámbito comercial, varios negocios se vieron obligados a cerrar definitivamente ante la imposibilidad de acceso para clientes y proveedores. Los establecimientos que continúan operando reportan una caída significativa en sus ventas. Pese a que las quejas han sido canalizadas a través del agente municipal y otras instancias, los vecinos aseguran no haber recibido respuesta alguna. Por lo anterior, los agraviados dijeron temer que, con los cambios recientes en la administración local, la reparación haya quedado relegada, mientras el deterioro avanza y aumenta el riesgo de nuevos deslaves. Así las cosas.
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