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XALAPA.- Aunque señaló que desde la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) se insiste en “revalorizar” la labor docente, el secretario general del Sindicato Independiente de Regeneración Magisterial (Sirma), Tonatiuh Pérez Rangel, lamentó que no se brindan las herramientas para desarrollar esta actividad. Y es que, acusó que la falta de mantenimiento, mobiliario e insumos en escuelas públicas de Veracruz ha obligado a que, en muchos casos, sean los docentes quienes cubran carencias con sus propios recursos. El dirigente magisterial señaló que las deficiencias no solo se presentan en zonas rurales o comunidades marginadas, sino en planteles ubicados en áreas céntricas, donde el mobiliario presenta un desgaste evidente. “Hablamos de lo básico: pintarrones, marcadores, pupitres en buen estado, salones ventilados y en condiciones. Hemos recorrido escuelas y vemos que el mobiliario requiere mucho mantenimiento, y eso no le debe tocar ni a los padres de familia ni a la dirección”, sostuvo. Pérez Rangel advirtió que, si estas carencias se presentan en instituciones ubicadas en ciudades importantes como Orizaba, la situación es todavía más grave en comunidades lejanas, donde los docentes enfrentan mayores dificultades para impartir clases. “El compañero muchas veces tiene que llevar material didáctico de su bolsa, reparar pupitres o incluso tapar goteras. Lo hacemos con gusto y hasta donde alcanza nuestra capacidad, pero no es nuestra obligación”, sostuvo. El secretario general del Sirma insistió en la necesidad de que la SEV implemente un diagnóstico real sobre las condiciones de los planteles educativos, particularmente en lo relacionado con el mantenimiento de los inmuebles. Consideró que una revisión seria permitiría redirigir recursos a las verdaderas necesidades de las escuelas, en lugar de destinarlos a rubros que no impactan directamente en la calidad educativa. En ese tenor, el dirigente sindical advirtió que la falta de atención a la infraestructura escolar no solo afecta el desempeño docente, sino también la seguridad, comodidad y aprendizaje de los estudiantes, además de que constituye una carga adicional para los padres de familia, quienes frecuentemente deben cooperar para cubrir gastos que corresponderían a la autoridad educativa. Así las cosas.
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