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XALAPA.- Durante el último sexenio el campo mexicano ha enfrentado un proceso de deterioro constante, reflejado en la caída de la producción agrícola y el incremento “escandaloso” de las importaciones agroalimentarias, lo que contradice el discurso oficial sobre la soberanía alimentaria, aseguró el dirigente nacional de la Unión General Obrero, Campesino y Popular (Ugocp), Luis Gómez Garay. El líder campesino señaló que uno de los casos más preocupantes es el del maíz, cuya importación se ha incrementado alrededor de un 20 por ciento, a pesar de tratarse de un producto básico y emblemático para el país. A lo anterior se suma que México importa 85 por ciento del arroz que consume y se ha convertido en el primer importador mundial de leche, situación que calificó como alarmante. Gómez Garay sostuvo que esta problemática obedece a la falta de una estrategia integral de desarrollo para el campo. “No hay una política de desarrollo productivo; el gobierno ha preferido sacrificar al campo, otorgando únicamente paliativos contra la pobreza, pero no soluciones que permitan sacar a las comunidades rurales de esa condición”, aseguró. El dirigente también criticó el endeudamiento del gobierno federal, al señalar que la deuda externa se ha duplicado respecto a la heredada del sexenio de Enrique Peña Nieto, lo que ha provocado un mayor pago de intereses y, en consecuencia, recortes en los presupuestos destinados a programas de desarrollo y a dependencias del sector agropecuario. Refirió que esta situación ha llevado a que instituciones como la Procuraduría Agraria y el Registro Agrario Nacional enfrenten dificultades incluso para cubrir gastos básicos, como el pago de renta de oficinas. Aunque el presupuesto destinado al campo aparenta mantenerse en niveles considerables, aseguró que los recursos están orientados principalmente a apoyos directos sin vinculación con la producción. Por último, Gómez Garay consideró que la crisis se agudizará en los próximos años, ya que actualmente existen más de dos millones de hectáreas sin sembrar, crece el rentismo de parcelas y se suma la presencia de la delincuencia organizada, que impone cuotas en sectores clave de la producción agrícola. “Todos estos factores están llevando al campo mexicano a una crisis estructural cada vez más profunda”, concluyó.
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