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XALAPA.- A pesar de que como sector empresarial varias cámaras han solicitado a las autoridades de los tres niveles de gobierno incentivos fiscales para las zonas afectadas, además de un censo de daños especial para negocios a través el cual también se destinen recursos económicos de apoyo, a más de tres meses del desbordamiento del río Cazones, la reactivación económica en Poza Rica camina a paso lento para comerciantes y emprendedores locales que reportan un panorama crítico, marcado por ventas mínimas, deudas acumuladas y una respuesta institucional que califican como insuficiente. Y es que, no obstante el tiempo transcurrido, la limpieza y rehabilitación en diversos sectores no ha concluido dejando espacios comerciales vacíos y cortinas cerradas, los cuales son el recordatorio constante de una emergencia que, para los comerciantes de Poza Rica, aún no termina. Para muchos damnificados, la inundación del pasado 10 de octubre no solo se llevó su mercancía, sino el patrimonio de años. Hoy, la incertidumbre persiste ante la falta de programas de rescate financiero por parte de las autoridades locales y estatales, pese a las gestiones que han realizado. Valentín Díaz, comerciante de jugos, describe la lucha diaria por mantener su espacio de trabajo: "Desgraciadamente las ventas son muy bajas. Tenemos que empezar a batallar con la renta y movernos como podamos, pero la verdad se está sufriendo. La inundación nos dejó con pérdidas totales y los apoyos han sido muy lentos", lamentó. Explicó que su negocio en la colonia Ignacio de la Llave fue pérdida total y apenas hace un mes logró la reapertura con la renta de otro espacio y para lo cual tuvo que solicitar un préstamo. La situación no es distinta para el sector formal. Claudia Carla Reyna Ledezma, dirigente de la Canaco en Poza Rica, señaló que el daño estructural es el principal freno para la reapertura. Dijo que tan solo dicho organismo empresarial contabilizó más de 200 establecimientos afectados por el desastre y la mayoría sigue con problemas para su funcionamiento. "El proceso es lento. Como pueden observar en la ciudad, muchos sufrieron daños no solo en su mercancía, sino en la infraestructura de sus locales. Eso ha demorado la apertura. Algunos ya lo lograron, pero otros siguen en la lucha de intentar volver a empezar". Otro de los casos es el de Inés Ramírez, comerciante de frutas y verduras, cuyo puesto de madera y lámina fue arrasado por la corriente. Actualmente, atiende bajo una lona, invirtiendo parte del apoyo que recibió para su vivienda también afectada, en la reconstrucción de un local. "Lo que tenía para mi casa lo he tenido que usar para reconstruir el localito, pero eso no cubre todo lo perdido. Y con las ventas tan bajas, es muy difícil recuperarse", aseguró. Por su parte, Jarret Oswaldo Aguilar, empresario pozarricense, advirtió que la crisis es más profunda en las zonas periféricas de la ciudad. "Si entran a las colonias y ven los negocios pequeños, se darán cuenta de que muchos ya no pudieron abrir. Simplemente ya no tienen cómo reabastecerse", sostuvo.
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