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Xalapa, Ver.-
Aunque la ataxia es una condición rara en el mundo, con una incidencia estimada de aproximadamente 1 caso por cada 100 000 personas, en Tlaltetela las cifras saltan a niveles extraordinarios. Y es que, los expertos han observado que cientos de habitantes de ese municipio presentan síntomas compatibles con ataxia espinocerebelosa tipo 7 (SCA7), una variante hereditaria que no solo erosiona la coordinación motora, sino que también puede afectar progresivamente la vista y la capacidad de tragar. Lo cierto es que la ataxia, una enfermedad neurológica poco común y devastadora, ha puesto en alerta a pobladores y autoridades de salud. Se trata de una forma de ataxia espinocerebelosa, un trastorno progresivo que deteriora gradualmente la coordinación motora, el equilibrio y la función neurológica, afectando a hombres, mujeres y niños en comunidades donde los casos han llegado a niveles inusualmente altos. Este padecimiento, de tipo hereditario y neurodegenerativo, ataca el cerebelo —la parte del cerebro responsable del control de los movimientos voluntarios y el equilibrio— lo que provoca síntomas que pueden ir desde problemas para caminar o coordinar los brazos, hasta dificultades para hablar y tragar. Su progresión suele ser silenciosa, lo que complica un diagnóstico temprano y limita las opciones de tratamiento efectivo. Investigaciones locales han sugerido un fenómeno conocido como “efecto fundador”, donde múltiples personas afectadas descienden de un antepasado común que llevó el gen responsable de la enfermedad a la región; reportes de la misma comunidad señalan a familias enteras lidiando con la ataxia por generaciones, siendo reciente el fallecimiento de una niña de 7 años, producto de la enfermedad. Uno de los desafíos principales es que los síntomas visibles suelen aparecer cuando la degeneración neuronal ya está avanzada. En muchos casos, las familias han tenido que esperar años, además de trasladarse fuera del estado o del país, antes de recibir un diagnóstico definitivo. Aunque aún no existe una cura para las variantes hereditarias de la ataxia espinocerebelosa, médicos y asociaciones de apoyo destacaron la importancia de la evaluación médica temprana, la fisioterapia y programas de rehabilitación para ralentizar el avance de los síntomas. La visibilización de este padecimiento tiene su propio Día Internacional: el 25 de septiembre.
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