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Xalapa, Ver.- En medio de dilaciones y reprogramaciones injustificadas de audiencias por parte de las autoridades judiciales, a 489 días del feminicidio de Raquel Guadalupe Cordero, ocurrido en el sur de Veracruz, su familia continúa enfrentando no solo un proceso judicial prolongado, sino un profundo desgaste emocional marcado por la ausencia, el dolor y la exigencia de justicia. Y es que, el crimen no solo arrebató la vida de Raquel, sino también el derecho de su hijo, hoy de 8 años de edad, a crecer con su madre. “Se le arrebató el derecho a ser feliz”, lamentaron sus familiares, al subrayar que el impacto del hecho golpea de manera directa al menor. La pasada temporada decembrina estuvo marcada por el luto. “No hubo Navidad; hubo una silla vacía, un lugar vacío”, señalaron, al recordar que el 25 de diciembre representó un mes más de angustia e incertidumbre para la familia. Este viernes 2 de enero se llevó a cabo la última audiencia de la etapa intermedia, correspondiente al desahogo de pruebas dentro del proceso penal. La familia confía en que los elementos presentados permitan avanzar hacia la etapa de juicio y la eventual emisión de una sentencia. Raquel Guadalupe Cordero, oriunda de Acayucan fue asesinada en agosto de 2024; su cuerpo fue localizado calcinado dentro de una camioneta abandonada entre los municipios de Oluta y Sayula de Alemán. El presunto responsable, Alejandro ‘N’., quien era su pareja sentimental, permanece detenido sin que hasta el momento se le haya dictado sentencia. La familia hizo un llamado al Poder Judicial para que el responsable sea castigado conforme a la ley y con la pena máxima, al advertir que existen argumentos y pruebas que apuntan a la comisión del delito de feminicidio. Los familiares exigieron que el proceso se conduzca sin dilaciones, sin interferencias y sin que le “metan las manos”. Por este caso, se han realizado marchas y protestas pacíficas, ante lo que los familiares consideran dilaciones y reprogramaciones injustificadas de audiencias por parte de la autoridad judicial. “Son 489 días de desgaste físico, emocional y de lucha constante. No hemos descansado desde el primer día”, aseguraron, reiterando su exigencia de justicia para Raquel y para su hijo.
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